LA MEJOR AMIGA DE MI NOVIA

Hace un año atrás, yo andaba de novio con Mariana. Ella vivía en Buenos Aires con una amiga, ambas eran del interior y estudiaban en la capital Argentina. Eran amigas de toda la vida, lo cual se contaban sus cosas más íntimas. Cuando yo me arreglé con Mariana, no conocía a su compañera. Hasta que un día, mi novia, me invitó a cenar a su departamento. Estábamos comiendo y llegó su amiga Eliana, la miré, nos saludamos y seguimos cenando. Se sienta con nosotros y enciende un cigarrillo, ella me miraba continuamente. No me parecía linda, era muy flaca y tenía pocas tetas, aunque su mirada era muy penetrante. Mariana me invitó a dormir pero no quise porque me tenía que levantar muy temprano para estudiar.   Al otro día la voy a visitar y estaban las dos. Eliana no me gustaba ni me excitaba, hasta que fui al baño y vi la ropita interior que usaba. Tangas, hilos y revisando encontré un portaligas que me volvió loco. Esa noche me quedé a dormir, Mariana y yo en una habitación y su amiga en otra. Yo no podía pegar un ojo de las ganas que tenía de cogerme a Eliana.  Sonó el despertador a las 8 y mi novia se fue a trabajar y yo me quedé durmiendo. Mientras que Eliana dormía en la otra habitación. Me desperté y me fui a hacer un café. Siento que me hablan y era su amiga con una camisa hasta la mitad de sus nalgas y una tanga roja bien metida en el culo. La miré de arriba abajo y fuimos a desayunar. Al terminar de tomar café, ella se fue a bañar y yo no me animé a decirle nada. Tenía miedo de que le contara a Mariana. Estoy ordenando las cosas y me grita que sale el agua fría. Quise arreglar el calefón y no pude. Ella salió del baño y vino mojadita envuelta en una toalla. No me aguanté más y le dije que me volvía loco. Ella se hizo la enojada y me dijo que se lo iba a contar a Mariana. Le dije que por favor no lo hiciera y se fue a la pieza. Yo estaba muy mal y ella enojada. Me le acerqué y la tomé por la fuerza. Comenzó a gritar que no, que la soltara, que iba a llamar a la policía. Le saqué la toalla con fuerza y le metí la verga hasta el fondo una y otra vez. Ella empezó a gozar y no se resistió más. Comenzó a gemir y gritaba: así, así, ponémela así. Me sacó abruptamente y me la empezó a chupar con desesperación. La mamaba muy bien, me lamía los testículos y me pasaba la lengua por mi ano. En ese momento suena el teléfono y era Mariana para despertarme. Mientras hablaba, su amiga me la chupaba sin parar. Yo no daba más y cuando terminamos de hablar, la apoyé en la mesa, abrí sus piernas y la cogí sin parar. Ella gritaba y me mordía el cuello. Me dijo que le acabara en la boca y yo le tiré esperma sin parar. Nos cambiamos y dijimos que quedara entre nosotros. A partir de ese momento no tuvimos más contacto porque quedó embarazada de su novio y se fue a vivir al interior. Mariana nunca se enteró y siguen siendo amigas. Yo todavía sueño con volver a cogerla.