Los hechos que a
continuación les voy a narrar son reales. Tuvieron lugar en Arica,
Chile hace unos años. Sé que es costumbre decir que lo que
le ha pasado a otro es lo que le ha ocurrido a uno mismo.
Y éste es
el caso. Acontecieron hace ya un año, por que después de
hablar con mi marido hemos decidido ambos que yo narraría la historia,
por parecerme tan excitante que no quiero que muera ignorada, para que
al menos perduren los hechos.
Mi esposo Patricio,
al que yo llamo cariñosamente Pato, es un hombre al que calificaría
de normal en todos los sentidos, ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, moreno
mas bien tímido y callado, tiene un sueldo clase medio, lo que nos
permite arrendar una casa en una población del centro. Mi nombre
es Cecilia, soy una mujer, también normal, morena pelo rizado
negro, de una estatura media, mucho mas tímida que mi marido, de
figura discreta, pero cuando me arreglo mas de algún hombre voltea
para mirarme las piernas y el trasero.
Bien pues, acostumbro
a hacer las compras para la semana y poder cocinarle a mi familia,
en una feria que se instala los días sábados semanalmente
y que esta ubicada a cinco cuadras de la casa. Uno de los puestos habituales
de la Feria es la de Paco el Gitano, al cual llaman así, pese a
no ser de esa raza. Paco es bastante mayor que yo, casi podría ser
mi padre, ya que cuando empezó mi historia, yo tenía
38 años y Paco 55 . El es moreno, tiene la piel muy oscura por el
sol y el aire de la vida ambulante. Tiene dientes muy blancos, y es gordo,
sobre todo porque tiene esa barriga que le llaman la “curva de la felicidad”.
Con Paco siempre está su mujer, Pilar, tan morena como él,
un poco entrada en carnes y muy dicharachera. Una mujer espectacular porque
siempre gusta de llevar grandes escotes, labios muy pintados y ropa muy
ajustada.
Acostumbro habitualmente
a pararme en su puesto para hablar con los dos y comprar algunas cosas
a veces. Paco vende ropa interior, calcetines, medias, calzones, slip,
traje de baño y bikinis según la época.
Paco es un hombre
poco refinado y más de una vez me sofocó con sus comentarios,
siendo Pilar, su mujer, quien acudiera a protegerme y echarle la bronca
a Paco, quién acababa riéndose a carcajadas bien sonoras.
Al final terminé por acostumbrarme a sus bromas y tallas, para no
incomodarme al estar con ellos.
Por ejem0plo, el
primer día que Paco me saludó con un : “ Hola, ricura, ¿cómo
estamos hoy?” Creí morirme de vergüenza y me puse roja como
tomate, Pilar llamó burro a su marido, y éste retobándose,
decía: “¿Es mentira acaso, no está rica la negrita
tierna, pregúntenle al marido a ver si tengo razón
o no...?”Después de semanas estaba yo tan acostumbrada a que me
hablara así que no me molestaba. A mí me llamaba “negrita”
unas veces, sobre todo cuando habían desconocidos presentes y “negra
rica” cuando los que estaban eran más o menos de confianza.
Una vez cuando llegué
me dijo : “Negrita,... tengo una cosa que te va a encantar”. La cosa era
unos calzones tanga de las que atrás es un simple hilo. Cuando me
las mostró, me sofoqué de que fuera un hombre el que me cantara
las excelencias de una prenda así, pero nadie parecía prestar
atención. Pilar atendía otras clientes. “Esta noche, cuando
cuando te las pongas, tu marido te va a echar una cacha que se va a partir
los riñones empujando”. Yo protesté sonrojada y con una sonrisa
nerviosa acabé llevándome la prenda. Efectivamente, esa noche,
Pato se excitó tanto verme con esos calzones que me poseyó
como un animal.
Cuando a la semana
siguiente volví al puesto, lo primero que me dijo Paco fue: “Buenos
días, negrita rica, cómo te fue con aquello?” Sabía
perfectamente a lo que se refería, pero me hice la lesa, y cambié
el tema de la conversación, pero Paco insistió: “¿
Cosita rica, me oyes, cómo te fue con los calzones que te vendí...?”
No pude evitar un acto de rebeldía, de osadía, pues no quería
quedar de mojigata y me extrañé de mi misma decir: “Me fue
estupendo, don Paco, pasó justo como usted dijo...mi marido me echó
un polvo que casi me parte por la mitad”. Y cuando esperaba que Paco se
escandalizara por oírme hablar así , me llevé un chasco
porque su reacción fue de lo más comercial: “Lo ves, género
garantizado, Paco el Gitano sólo vende productos de buena calidad”.
Otro día cuando
estaba por llegar el verano, Paco me dijo: “Cecilia, negrita rica me llegó
algo que te va a encantar, mira...” Eran unas poleras cortas, de esas que
dejan el ombligo al aire. “Pruébate algunas, pasa...” El probador
era, como suelen ser esas cosas en las ferias, un habitáculo
en la parte de atrás del puesto, con un espejo y cerrado por sábanas
cogidas a tubos metálicos, y comunicado con el puesto a través
de una abertura que se cerraba con otra sábana a modo de puerta
o cortina. Escogí dos o tres de los colores que más me agradaban
y pasé al probador, cerrando lo mejor que pude la cortina. Me quité
la camisa y me quedé con sostenes, luego me puse la polera que era
blanca y transparente. Estaba mirándome al espejo, cuando asomó
la cabeza de Paco entre la cortina. “? Que, negra rica, como te queda?”
la primera reacción fue de echarlo afuera, pero para me contuve
al recordar lo natural que resultaba para esa gente todo eso y para no
parecer ridícula. “No sé, no me convence mucho...”
Quitarse el sostén
con Paco encima fue embarazoso pero.. Reconozco que también excitante,
pero no fue difícil, porque tenía experiencia, como casi
todas las mujeres, en soltarlo y sacarlo por una manga, por lo que no fue
necesario enseñar nada, solamente hice zas y zas,y listo. Pero luego
me mire al espejo y...no me acordé que la polera era transparente.
Me quedaba precioso, pero se me notaban los pezones. Me sentí muy
incómoda...no sabía qué decir, ni qué hacer.
Pero no hizo falta, el que sí dijo algo fue Paco: “Mijita rica...cosita...te
ves super rica, a cualquiera que te vea se le va a parar de verte
tan rica, . Aunque...no sé...se te ven mucho las tetas” Pensé
que Paco iba a intentar aprovechar la situación para sobrepasarse,
pero volvió a sorprenderme. Sacó la cabeza y llamó
a Pilar. Cuando entró su mujer, Paco le dijo “ Mira a la negra rica
que bien le sienta la polera” Pilar se quedó mirándome
fijamente y dijo: “...sí ... pero y qué...una morena como
tú tan tostadita, a ver, levanta los brazos”
Mientras Pilar cogía
otra polera, yo estaba como estatua, con mis pezones apuntando a Paco,
que me miraba sin cortarse un pelo, pero con mucha naturalidad, como el
que mira apreciativamente una casa o un coche que le gusta mucho. Pilar
me colocó la polera, acomodándome las tetas en ella, sin
ningún empacho. Me cogió de los hombros girándome
me colocó frente al espejo.” A ver ahora”. Apenas pude decir “Sí,
es bonito...” pero sin saber ya lo que veía y pensando cosas muy
raras que no sabía explicar.
Entonces fue Paco
el que mostró su disconformidad “¡ Pilar..tú estás
loca!...¿tú crees que se va a poner una prenda que además
de ser transparente, es roja? ¿es que la quieres vestir de puta
o qué? Pilar estuvo de acuerdo en que no era apropiado. Me probé
dos o tres poleras más, de modo que mostrar las tetas delante
de ellos se convirtió en lo más
normal del mundo.
Al final el matrimonio alcanzó consenso de que la polera azul, aunque
era un poco transparente, resultaba más discreta y mis pezones solo
se veían como dos manchas oscuras. Me miré al espejo y me
hallé preciosa además, me sentía libre, me encantó
haberme mostrado semidesnuda delante de Paco y Pilar. “Que tal, como te
ves?
Preguntó
Paco.” Me encanta” dije ¿te sujeta bien el pecho o te queda suelta?
Inquirió Pilar “No se , creo que bien...
A ver...Mientras
decía esto, Pilar cogió mis tetas y las sopesó, como
intentando adivinar el movimiento que tendrían al caminar, y luego
dijo: Mira tu... e invitó a Paco para que hiciera lo mismo. Este
se puso detrás de mí, de frente al espejo, paso los brazos
por debajo de los míos, cogió una teta con cada mano y las
agitó. “¿Sueltas..sueltas? ¿de que van a quedar sueltas
unas tetitas tan duritas y jóvenes como estas? Dijo Paco detrás
de mí.”¿Anda, fresco, no se las toques mas. Que se las vas
a dañar... anda a atender el puesto será mejor.” Pilar
echó al marido del probador y se quedó ayudándome
a recoger las prendas sueltas.
¡ Huy!...Estaba
en otra dimensión, otro mundo... no sabía muy bien que me
ocurría. Bueno...sí sabía algo. Sabía que por
primera vez otro hombre, además de mi marido me había visto
y tocado las tetas. De lo demás no me di cuenta. Por eso no me di
cuenta tampoco de que al llegar a casa estaba húmeda... muy húmeda.
Aquella noche sentí
remordimientos, quería decirle a Patricio, contarle lo que había
pasado, pero si lo hacia seguro tendrían problemas ... y graves.
Por eso decidí callar y volver a mi vida normal, pues mi marido
es terrible de celoso.
Efectivamente, todo
fue normal los próximos meses, Paco bromeaba y Pilar era tan protectora
como siempre conmigo
Pero el 11 de octubre,
la Feria era una fiesta, Paco había puesto banderitas de papel y
tenía una nevera con cervezas de litro para invitar a los clientes
porque al día siguiente era el santo de la jefa. Yo también
tomé una cerveza. Paco estaba muy alegre y pilar también,
pues ya se habían tomado dos o tres.
Llevé un
adorno a Pilar de regalo, la que se quedó maravillada y agradecida,
se empeñó en regalarme unas medias de seda y me invitó
a probármelas en el robador para que eligiese el color que más
me gustase. Además advirtió a su marido “Y tú que
ni se te ocurra ayudarle a decidir esto, que es muy íntimo....”
Paco protestó entre risas diciendo que era un caballero y que si
tal y que si cual...
Yo no sabía
muy bien si Paco intentaría entrar o no, y en el caso de que lo
hiciese tampoco sabia que debía hacer. Pero Paco fue un caballero
y ni lo intentó. Me sentí un poco aliviada, aunque
si debo ser sincera, cuando me miré desnuda de la cintura para abajo
antes de probarme las medias, sentí un dejo de decepción.
. Me miré a los ojos, miré mi sexo me sonreí ante
el espejo y me dije “ Cecilia... te estás volviendo un poquito puta,
cariño” acto seguido empecé a ponerme las medias. Y entonces
ocurrió algo...
Oí un ruido
como si alguien hubiese abierto la llave en la parte de atrás del
puesto, aunque sabía que éstos no tienen agua potable. Entonces
no pude evitar la sensación de mirar a través de las rendijas
de las sabanas que formaban el probador y vi a Paco. Estaba a unos tres
metros de distancia, en la calle que formaban las lonas de su puesto y
el de al lado, donde vendían aceitunas, pepinillos etc. Seguramente
era el efecto de la cerveza y había ido atrás para orinar.
No pude, ni intente evitar mirar el instrumento que Paco manejaba y con
el que producía el efecto de un grifo con un gran chorro. Me quedé
helada, aunque después me entraron muchos calores.¡ Paco tenía
la verga mas grande que jamás había visto!, ni en revistas
ni películas porno, ni en sueños. Es más. ..no sabía
que pudiera existir un miembro de ese tamaño.
Pero es que la verga
de Paco era enorme, gigantesca, tanto en longitud como en el grosor. Pese
a no estar en erección calculé que la parte que sobresalía
del marruecos , colgando, tendría como 20 cms. En cuanto al grosor,
era mas gorda que la muñeca de mi marido, y tendría como
7 u 8 cms. Me quedé fascinada admirando el espectáculo, cuando
terminó, hizo lo que hacen todos los hombres...sacudirla. Entonces
comencé a sentir la boca seca, latidos muy fuertes en los oídos
y la humedad que había desaparecido de mi boca apareció en
otro sitio.
Para cuando me di
cuenta, sin querer, estaba acariciándome el sexo con dos dedos y
respirando muy fuerte. No llegué a acabar porque me dio miedo de
que alguien entrara, además llevaba mucho tiempo en el probador,
así que a toda prisa me puse la ropa interior, los jeans, escogí
el primer par de medias y dándole las gracias a Pilar, me fui cómo
pude a la casa.
Comencé a
sentir cosas que jamás antes había sentido, eran instintos
animales. Estaba empapada. No hacía nada mas que pensar en aquella
verga monstruosa...imaginándome lo que se sentiría
al verla parada, al tocarla, ¿ que textura tendría, estaría
tibia, que tan dura...? Desde luego con mi mano no podría
cogerla... ¿ y con la boca? ...¿Sería capaz de metérmela
en la boca? Tengo la boca grande...pero sería capaz de abarcarla?
. Sentí un estremecimiento al darme cuenta de que estaba imaginándome
chupándole el pico a Don Paco. Pero enseguida se marchó el
susto y volvió la imagen de aquella preciosidad, inevitablemente,
en la soledad de mi habitación, no pude evitar imaginarme sentirla
dentro de mí, por una vía u otra. Dicho esto, comencé
a hacer el aseo de la casa, pero sin saber lo que hacía. Pensando
una y otra vez lo que se sentiría ser penetrada por Don Paco tanto
por la concha como por la boca o el culo. Me daba igual. Lo único
que deseaba era sentirla dentro. La fantasía de fornicar con un
hombre distinto me volvía loca...no era yo definitivamente, pues
no soy ni seré puta.
Los días siguientes
fueron muy extraños. A veces me encontraba eufórica fantaseando
con aquel miembro entre las piernas, y otras me sentía sucia, adúltera,
puta... Aquellas semanas fui a la feria en diferentes actitudes, unos días
llegaba muy recatada y fría, como si Don paco fuese culpable de
algo, otras me sentía una mujer fatal dispuesta a seducirlo, poniéndome
ropa mas provocativa de lo habitual. Sentía miedo de pensar esas
cosas, pero ese temor era sumamente excitante. Un día que tocaba
feria, cometí la locura de ir con vestido, pero...¡sin
calzones!...No paso nada pero me sentí terriblemente excitada de
estar desnuda debajo de la falda junto a Don Paco y su aparato.
No pasó nada
ese día ni pasó nada ningún día. Don Paco seguía
tan bromista como siempre, hasta que llegué a tutearlo.
Las únicas
cosas que pasaban eran en mente. Ahora cuando me decía “negrita
rica” yo pensaba cosas diferentes. Ahora iba al puesto deseando que me
ofreciese alguna prenda nueva para probarme pero no ocurría.
Desde que conocí
a Paco y su mujer transcurrieron mas de seis meses. Llegó el verano,
el calor, a sobrar la ropa. En mí se operó un cambio, si
bien la obsesión animal de imaginarme con Paco seguía igual,
la relación con mi marido se iba tiñendo de remordimiento,
estaba convencida de que aquello no desaparecería, ni conseguiría
quitármelo de la cabeza.
Quería a
Patricio, a veces me prometía a mí misma que no iba
a ir nunca mas, pero acudía igual todas las semanas, no podía
evitar pensar en Paco y su verga, como no era mía, diferente, extraña...
tan grande la deseaba.
A pesar de todo
continué yendo a la feria, hasta que un buen día, Paco me
dijo:”Negrita rica, me llegaron unos bikinis que deberías probarte”.En
ese momento sentí que me latía las sienes y apresuradamente
le dije que bueno.
Temblando frente
a Paco, escogí cuatro bikinis y entré al probador... me desnudé
completamente y me puse uno de ellos. Paco no aparecía por la cortina,
así que abrí un poco la cortina y lo vi ordenando algunos
artículos. No quería llamarlo para evitar que se enterase
su mujer que estaba atendiendo en el otro extremo. Esperé a que
mirase hacia mí...y lo llamé con un dedo indicándole
que se acercase. Paco vino sonriente y bruto como siempre.”Negrita rica,
¡estás más rica que nunca...que cuerpo te gastas .
Tu marido te va a pisar hasta que se canse!, me dijo, Que, si ya ni caso
me hace, como ya no somos recién casados...oye..tú crees
que éste me sienta bien...espera que tengo una duda.. voy a probarme
otro, no salgas espérame. No sé si Paco pensó algo
raro en ese momento, quizás lo hizo porque sin pensarlo me saqué
ambas piezas del bikini,y totalmente desnuda, salvo los zapatos me puse
a elegir otro de los muchos que había escogido. Tomé uno
y lo puse encima tapándome a medias las tetas y el choro con él.”Mira,
Paco, ¿cómo me sienta este?.Paco tragó saliva y
dijo que fantástico, por lo que seguí cambiándome
de bikini sin llegar a ponérmelos de verdad, solamente sujetándolo
con las manos sobre mi cuerpo y mostrándole a Paco las tetas,
choro y culo que seguramente a nadie le había mostrado jamás...
la vergüenza afloró en mi... pero fue mas mi excitación.
Aquél día supe que algo había cambiado en la forma
de mirarme. Paco no me dijo “negrita rica” ni “ricura”y me llamó
por mi nombre “Cecilia, tengo que salir a atender el puesto”.Dijo con un
gesto de seriedad. “Claro, perdona, hombre, perdona que te haga perder
el tiempo, pero me gusta que me aconsejes” Paco salió y con
el rabillo del ojo, noté el enorme bulto que se le había
formado entre las piernas.
Aquél fue
un gran día para mí, pues descubrí que me gustó
exhibirme delante de mi casero. La semana se hizo interminable, hasta que
llegó el día de la feria. Estaba como desatada, fuera
de sí , volví a experimentar lo de ir sin ropa interior,
pero antes tuve que ir al centro para pagar los gastos comunes, pese a
saber que nadie lo sabía y cuando nadie me miraba,...me sentaba
con las piernas mas abiertas de lo normal. Me encantaba experimentar la
sensación de estar desnuda bajo el vestido y ser “cazada” en cualquier
momento.
Cuando llegué
al puesto habían cambiado dos cosas. Una era que Pilar estaba en
el puesto de al lado, pues la esposa del vecino se había enfermado
y Pilar le hacía el favor de atenderle los clientes. Aquello era
fantástico. La segunda era la forma de mirarme. El hombre había
recapacitado sobre aquello y ya no era igual evidentemente. Aunque
hablaba como siempre, su mirada era distinta.
“ Hola, Paco. La
semana pasada no llevé ningún bikini, pero hoy quiero comprar
uno como sea...pero quiero que tú me ayudes , porque me cuesta mucho
decirme.”
“Eso está
hecho, cosita rica, escoge lo que quieras” Enseguida, entre al probador
desnudándome completamente, la excitación nuevamente emergió
en mi cuerpo, mientras el corazón me latía fuerte, pero en
esta ocasión, no fue necesario llamar a Paco: Este apareció
enseguida para revisar la operación...tampoco se molestó
en disimular la erección de su miembro, me coloqué
íntegramente desnuda en frente de él diciéndole “Paco,
mírame bien...¿tu crees que estoy más gorda... o mas
fea. Y me dijo.”Por Dios estás tremenda, ¿cómo dices
eso?.
“Es que mi marido
apenas me toca y no sé qué pensar” ¿”...y tú
que piensas...?mmm... Paco...tu cosa esta creciendo....tú estás
así por mí ¿ no ?Vamos... no digas que no. No puedes
salir así, te va a doler.
“ No”, dijo angustiado,
“ yo no debería estar aquí, y tú no deberías
hacer lo que estás haciendo,...mejor me voy.”
Aquello no iba por
donde yo quería y no sabía que más hacer, ahora no
podía echar pié atrás, porque no podría volver
jamás otra vez al puesto. Y en ese momento di el paso definitivo.
O ganaba o perdía. Desnuda, me acerqué a Paco y nerviosamente
palpé el inmenso bulto, sobre el pantalón de
mi casero... temblando, bajé como pude el cierre del marrueco y
metí la mano derecha, comencé a sudar... lo que toqué
era tremendo, como me lo imaginaba todos estos meses. “No, Cecilia..me
vas a buscar la ruina...” Pero yo ya había sacado la tremenda
pichula de Paco fuera de los calzoncillos, y la sostenía en la mano,
aunque sin mirarla todavía. Miré a Paco a los ojos... mientras
iniciaba un suave movimiento arriba y abajo.”Vamos, Paco, tu me has ayudado
tantas veces antes... déjame ayudarte a mí esta vez.”
Mientras hablaba,
hice el movimiento ahora con ambas manos, ya que con una sola me resultaba
difícil al no poder abarcar, ni por asomo aquella monstruosidad.
Paco me miraba,
sudando, sin decir nada. Seguramente lo intento, pero el estar conmigo,
completamente desnuda, masajeando suavemente su chuto, lo dejó
paralizado.
Poco a poco me fui
agachando hasta ponerme de rodillas frente a su verga. Me quedé
mirándola hechizada durante unos minutos que parecieron eternos.
Aquello era demasiado grandioso para verlo a medias, le solté
los pantalones a Paco los que cayeron a sus tobillos. Luego le bajé
los calzoncillos también hasta los tobillos. Me pareció hermoso
lo que veían mis ojos, no podía creerlo. Incluso hasta la
prominente barriga de Paco me gustaba, el entorno era perfecto para aquella
tremenda pichula que pese a ser de un hombre de 55 años, parecía
de hierro y apuntaba al cielo. Yo sonreía como una lesa,, por fin
veía de cerca lo que una vez admiré de lejos ¡ Oh,
qué rico tocarla ! Con el nerviosismo, lo único que se me
ocurrió fue pajearlo con ambas manos como lo hacía con mi
marido, pues supuse que eso a los hombres les encanta. En aquél
momento no la medí, pero como posteriormente lo hice supe que tenía
38 centímetros. Y su diámetro en erección, la parte
más alta, la que salía de su vientre, era de 10 centímetros.
En la cabeza era algo menor.
Tras contemplarla
fascinada durante un rato, inicié la exploración física.
Con la mano retiré la piel del prepucio hacia atrás todo
cuanto pude y dejé el glande completamente descubierto, rojo, brillante.
Después, instintivamente como una hembra en celo recorrí
varias veces con la lengua la verga entera desde la base hasta la cabeza
y le sonreía. Paco también sonreía, aunque con una
sonrisa más forzada y nerviosa, entre sudores y con la cara muy
roja. Cuando se la humedecí bastante con saliva de mi boca. Quise
hacer lo más difícil, tragármela.
Como el chuto apuntaba
hacia arriba. Tuve que alzarme un poco para atacarla desde arriba. Pero
me encontré con que me estorbaba la sobresaliente barriga de Paco,
de modo que volví a arrodillarme y cogiéndola con la mano
tiré de ella de forma que apuntara hacia delante. Luego abrí
la boca todo cuanto me fue posible y me acerqué a ella. Fue una
autentica decepción para ambos.¡ No conseguí introducir
aquel enorme miembro en la boca! La humedecí por todos lados con
la lengua para facilitar que resbalase pero mi boca no daba más
y empezaron a dolerme las mandíbulas de tanto forzarlas. Entre la
temperatura ambiente, el estar en un recinto pequeño y el calor
de la situación, los dos sudábamos como en un sauna. A mí
aquello no molestaba sino que me calentaba aún más, lo encontraba
tan instintivo, más primitivo, mas animal, en suma y eso correspondía
al estado actual en que me encontraba en esos meses. Cuando me disponía
a atacar desde otro ángulo noté que algo estaba pasando.
Paco tenía los ojos cerrados, respiraba mucho más fuerte
y puso sus manos sobre mi cabeza. ¡ ya no aguantaba más !...estaba
a punto de acabar. Me preparé para recibir su semen lo mejor que
pude, poniendo la boca en el extremo del miembro mientras ayudaba con mi
mano refregando el chuto con un movimiento rítmico. Una descarga
espesa entró con fuerza en mi boca, el sabor era parecido al de
su marido pero... la cantidad...los borbotones de Paco no cesaban de modo
que cuando vi que iba a atragantarme, me retiré un poco para recibir
el resto en la cara. Cuando la fuente se agotó, volvió la
dura realidad, sobre todo para Paco, quien tenía varias clientes
en el puesto esperando quien sabe desde cuando. Se subió los pantalones
como pudo y salió corriendo. Yo, me quedé todavía
disfrutando el instante, recomponiéndome poco a poco. Limpié
el semen de mi rostro me vestí y salí del puesto lo más
discreta que pude. Cuando llegué a casa no podía creer que
hubiese sido capaz de hacer lo que hice. Las imágenes de lo sucedido
me golpeaban repetidamente, me veía de rodillas chupando la verga
de Paco, bañándome la cara con su leche tibia y espesa...quien
iba a pensarlo una señora como yo...¡ chupándole el
miembro al casero de la feria en su propio puesto...¡ Lo peor de
todo es que lo disfruté...
Las dos semanas
siguientes no me atreví a ir a la Feria. No sabía como
reaccionar ni lo que debería hacer. A la tercera tuve que hacer
una decisión importante, mi marido saldría de vacaciones
por lo tanto no podría ir en un mes completo, de modo que armándome
de valor decidí ir ese día, sin saber que hacer o cómo
comportarse.
Al llegar al puesto
estaban los dos, Paco y Pilar, que me saludaron como siempre. “Negrita
rica, como estás,¿ porque nos tienes tan abandonados?”...
“Es que he tenido mucho que hacer en casa con los niños.”
“Vaya por Dios,
y hoy¿ tienes tiempo? Tengo algo que te va a gustar mucho..”. Miré
a Pilar... y le dijo a Paco “.Si hoy tengo un poco más..”.Paco le
dijo a Pilar que se hiciera cargo del puesto mientras me mostraba la colección
de otoño invierno, y que iba a tardar mas de lo acostumbrado.
Yo estaba roja de
vergüenza y de excitación, y entré al probador que tan
bien conocía. Paco entró detrás diciéndome:
“Aquí no
es...la colección la tengo aquí en una sala especial”. Salieron
por entre las lonas que formaban el probador y vi que al lado, justo donde
vi a Paco orinando, había otro tenderete similar al probador. Paco
abrió la “puerta”, que estaba formada por una sábana atada
con lazos. “Pasa, Cecilia...” y entré, mientras Paco ataba los lazos
de la puerta, pude observar que la “habitación” estaba vacía,
salvo una colchoneta, unos cojines y un par de cajas de cartón,
y el resto del mobiliario lo completaban un cajón de madera sobre
el que había dos Cocas de litro y unos vasos de plástico.
Paco me indicó las cajas, en donde estaban los sostenes y unos calzones.
Me sentía sofocada, un estremecimiento recorrió mi cuerpo
centrándose en mi vagina que latía como nunca. Me sentía
caliente... terriblemente caliente, mi sexo se humedeció mojando
los calzones. Comencé a desnudarme lentamente, mientras Paco
me observaba, y me puse un juego de los que estaban en la caja. Como en
esta ocasión no hacía falta disimular, Paco extrajo su miembro
y comenzó a acariciarse, cuando vi mi “oscuro objeto del deseo”
me acerqué a Paco, soltándole el pantalón y luego
me agaché para dejarlo completamente desnudo. Aprovechando la postura
cubrí de chupetones cortos la cabeza del chuto que me volvía
loca. Paco no fue capaz de sacarme los calzones y el sostén en forma
normal, sino que los rompió con sus manos y me dejó en pelotas
a lo bruto, me gustó que me haya desnudado así...
Luego me dijo que
me acostara en la colchoneta y abriera las piernas. Luego se acostó
él colocando su cara entre las piernas.”Tendremos que suavizarte
el chorito de esta forma” Y comenzó a lengüetearme la concha
con su lengua. No tarde ni un minuto en acabar con un fortísimo
orgasmo, y luego otro y otro. “Cecilia, “¿es que nunca te habían
chupado el chorito? Si..Mmm...muchas veces..-mmm...¡qué rico...!,
Pero nunca en un sitio como este mmm.Tan cerca de la gente que pasa por
la calle...casi puedo tocarlos es tan...excitante.”Aquello era tan tremendo
para mí, estar así, desnuda y abierta de piernas en
una colchoneta, separada de la gente por una sábana que pasaba por
el lado...entonces acabé de nuevo. Paco lamió mi chorito
hasta dejarlo súper mojado. De pronto Paco comenzó a ascender
sobre mí acomodándose para cambiar la lengua por su enorme
chuto, mientras lamía mis tetas y mordisqueaba los pezones. Cuando
mi casero inició la penetración abrí los ojos
y grité...Paco apretó un poco más, y los labios de
mi concha se tensaron al máximo.”Para...para que me vas a matar.
Paco paró y volvió a repetir la operación varias veces,
pero era inútil, no conseguía penetrarme...OH sentía
una excitación tan grande por ese chuto que intentaba entrar en
mí... y mucho dolor también. Cada vez que Paco apretaba,
yo le pedía que parara. En un momento dado Paco me dijo: “Cecilia,
negrita rica, si quieres lo dejamos, por mí no te preocupes, pero
así no lo vamos a conseguir“¿Dejarlo?..¡.ni lo pienses!
Llevo mas de seis meses soñando con esto y no me voy a rendir.”
“Entonces habrá que hacerlo de otro modo”,. “¿Qué
hay que hacer?” “Tengo que metértelo de golpe”Prepárate.
Paco puso la verga
a la entrada de mi choro y contó hasta tres, y me la metió.
Afortunadamente no sangré... Pero el dolor fue infernal me sentí
empalada, mientras mordía el hombro de Paco quien se inmovilizó
un rato para acostumbrar los labios de mi concha a su nuevo dueño,
totalmente estirada y tensa. Paco inició un leve movimiento rítmico,
bombeando poco a poco, el dolor cedía también poco a poco.
Entonces un pensamiento se encendió en mi mente, Por fin..”Estaba
culiando con mi caseroPaco””¡Estaba culiando con Paco!”¡¡¡ESTABA
CULIANDO CON PACO¡¡¡
Cerré los
ojos, al fin tenía la verga ensartada en la concha. Sintió
curiosidad por saber hasta donde había entrado y me llevé
la mano a la vagina, palpé el miembro y comprobé desilusionada
que sólo tenía adentro la mitad.
“Aprieta Paco, aprieta...culéame..
¡.Culéame! Métemela entera ¡entera!
“¿Estás
loca, negrita?” “es imposible tienes el choro lleno y no entra nada mas”
“Bueno quiero que
empujes aunque no entre, pero quiero sentir como me culeas con tu rico
chuto.
Y Paco empujó
culeándome con fuerzas, sentí dolor y placer, un placer exquisito,
de saber que me poseía un hombre diferente, con una pichula inmensa
que no me cabía en la zorra, estaba gorreando a mi marido, gozando
como una puta sin poder controlar mis impulsos. Acabé muchas veces,
tantas que no pude contarlas, enseguida le dije a Paco: “ Paco acaba, acábame
dentro, inúndame con tu semen”...Con mis piernas alrededor de la
cintura de mi amante comencé a mover mis caderas para acelerar el
orgasmo . Aquello fue superior al aguante de Paco quien comenzó
a eyacular dentro de mi zorra afiebrada, por tanto placer, ¡qué
rico culear con ganas!...nunca antes me había culeado nadie con
un chuto tan grande. El tiempo había transcurrido afuera en la feria,
nadie sabría lo que hicimos en ese puesto,.Primero salió
Paco. Yo quedé arreglándome. Cuando salí había
clientes en el lugar.
Fue una suerte haber
salido de vacaciones, porque apenas pude caminar. La irritación
en mi choro era tan grande que tuve que comprar crema en la farmacia y
tomar analgésicos para el dolor. Semanas después estaba restablecida
y con la lujuria intacta. Ese día tocaba feria y no pudo aguantarse
acudió. Como no me esperaba, Paco no tenía lista la “habitación”.
Me hizo entrar al probador donde Paco, loco por mi cuerpo me subió
la falda hasta la cintura, desgarró los calzones y me culeó
de pie intensamente, yo estaba tan caliente que dejé que me penetrara
toda. Rápidamente me dí la vuelta y le premié con
una mamada, y quedamos de vernos al semana siguiente. En las fechas
que siguieron, un día a la semana Paco me culeó en todas
las posturas que podía ser culeada, de pié, acostada desde
atrás, una abajo, otra arriba y en ocasiones cuando estaba muy caliente,
me la ensartaba en el culo. Todas las practicas resultaron un éxito
ya que mi zorra fue adaptándose a la gruesa pichula de mi casero,
los dolores eran mínimos y el placer máximo. También
pude abrir la boca lo suficiente como para metérmela en la boca,
claro que nunca en toda su longitud. Pero si la tercera parte del tremendo
chuto. Años pasé culeando en la feria como una loca, hasta
que nos sorprendió su mujer. Desde entonces busco a alguien que
tenga ese tamaño. |