L A   F E R I A   D O M I N I C A L


Los hechos que a continuación les voy a narrar son reales. Tuvieron lugar en Arica, Chile hace unos años. Sé que es costumbre decir que lo que le ha pasado a otro es lo que le ha ocurrido a uno mismo.
Y éste es el caso. Acontecieron hace ya un año, por que después de hablar con mi marido hemos decidido ambos que yo narraría la historia, por parecerme tan excitante que no quiero que muera ignorada, para que al menos perduren los hechos.
 
Mi esposo Patricio, al que yo llamo cariñosamente Pato, es un hombre al que calificaría de normal en todos los sentidos, ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, moreno mas bien tímido y callado, tiene un sueldo clase medio, lo que nos permite arrendar una casa en una población del centro. Mi nombre es Cecilia, soy una mujer,  también normal, morena pelo rizado negro, de una estatura media, mucho mas tímida que mi marido, de figura discreta, pero cuando me arreglo mas de algún hombre voltea para mirarme las piernas y el trasero.

Bien pues, acostumbro a hacer las compras para la semana y poder cocinarle a  mi familia, en una feria que se instala los días sábados semanalmente y que esta ubicada a cinco cuadras de la casa. Uno de los puestos habituales de la Feria es la de Paco el Gitano, al cual llaman así, pese a no ser de esa raza. Paco es bastante mayor que yo, casi podría ser mi padre, ya que cuando empezó mi historia,  yo tenía 38 años y Paco 55 . El es moreno, tiene la piel muy oscura por el sol y el aire de la vida ambulante. Tiene dientes muy blancos, y es gordo, sobre todo porque tiene esa barriga que le llaman la “curva de la felicidad”. Con Paco siempre está su mujer, Pilar, tan morena como él, un poco entrada en carnes y muy dicharachera. Una mujer espectacular porque siempre gusta de llevar grandes escotes, labios muy pintados y ropa muy ajustada.
Acostumbro habitualmente a pararme en su puesto para hablar con los dos y comprar algunas cosas a veces. Paco vende ropa interior, calcetines, medias, calzones, slip, traje de baño y bikinis según la época.

Paco es un hombre poco refinado y más de una vez me sofocó con sus comentarios, siendo Pilar, su mujer, quien acudiera a protegerme y echarle la bronca a Paco, quién acababa riéndose a carcajadas bien sonoras. Al final terminé por acostumbrarme a sus bromas y tallas, para no incomodarme al estar con ellos.

Por ejem0plo, el primer día que Paco me saludó con un : “ Hola, ricura, ¿cómo estamos hoy?” Creí morirme de vergüenza y me puse roja como tomate, Pilar llamó burro a su marido, y éste retobándose, decía: “¿Es mentira acaso, no está rica la negrita tierna,  pregúntenle al marido a ver si tengo razón o no...?”Después de semanas estaba yo tan acostumbrada a que me hablara así que no me molestaba. A mí me llamaba “negrita” unas veces, sobre todo cuando habían desconocidos presentes y “negra rica” cuando los que estaban eran más o menos de confianza.

Una vez cuando llegué me dijo : “Negrita,... tengo una cosa que te va a encantar”. La cosa era unos calzones tanga de las que atrás es un simple hilo. Cuando me las mostró, me sofoqué de que fuera un hombre el que me cantara las excelencias de una prenda así, pero nadie parecía prestar atención. Pilar atendía otras clientes. “Esta noche, cuando cuando te las pongas, tu marido te va a echar una cacha que se va a partir los riñones empujando”. Yo protesté sonrojada y con una sonrisa nerviosa acabé llevándome la prenda. Efectivamente, esa noche, Pato se excitó tanto verme con esos calzones que me poseyó como un animal. 

Cuando a la semana siguiente volví al puesto, lo primero que me dijo Paco fue: “Buenos días, negrita rica, cómo te fue con aquello?” Sabía perfectamente a lo que se refería, pero me hice la lesa, y cambié el tema de la conversación, pero Paco insistió: “¿ Cosita rica, me oyes, cómo te fue con los calzones que te vendí...?” No pude evitar un acto de rebeldía, de osadía, pues no quería quedar de mojigata y me extrañé de mi misma decir: “Me fue estupendo, don Paco, pasó justo como usted dijo...mi marido me echó un polvo que casi me parte por la mitad”. Y cuando esperaba que Paco se escandalizara por oírme hablar así , me llevé un chasco porque su reacción fue de lo más comercial: “Lo ves, género garantizado, Paco el Gitano sólo vende productos de buena calidad”.

Otro día cuando estaba por llegar el verano, Paco me dijo: “Cecilia, negrita rica me llegó algo que te va a encantar, mira...” Eran unas poleras cortas, de esas que dejan el ombligo al aire. “Pruébate algunas, pasa...” El probador era, como suelen ser  esas cosas en las ferias, un habitáculo en la parte de atrás del puesto, con un espejo y cerrado por sábanas cogidas a tubos metálicos, y comunicado con el puesto a través de una abertura que se cerraba con otra sábana a modo de puerta o cortina. Escogí dos o tres de los colores que más me agradaban y pasé al probador, cerrando lo mejor que pude la cortina. Me quité la camisa y me quedé con sostenes, luego me puse la polera que era blanca y transparente. Estaba mirándome al espejo, cuando asomó la cabeza de Paco entre la cortina. “? Que, negra rica, como te queda?” la primera reacción fue de echarlo afuera, pero para me contuve al recordar lo natural que resultaba para esa gente todo eso y para no parecer ridícula. “No sé, no me convence mucho...”

Quitarse el sostén con Paco encima fue embarazoso pero.. Reconozco que también excitante, pero no fue difícil, porque tenía experiencia, como casi todas las mujeres, en soltarlo y sacarlo por una manga, por lo que no fue necesario enseñar nada, solamente hice zas y zas,y listo. Pero luego me mire  al espejo y...no me acordé que la polera era transparente. Me quedaba precioso, pero se me notaban los pezones. Me sentí muy incómoda...no sabía qué decir, ni qué hacer. Pero no hizo falta, el que sí dijo algo fue Paco: “Mijita rica...cosita...te ves super rica, a  cualquiera que te vea se le va a parar de verte tan rica, . Aunque...no sé...se te ven mucho las tetas”  Pensé que Paco iba a intentar aprovechar la situación para sobrepasarse, pero volvió a sorprenderme. Sacó la cabeza y llamó a Pilar. Cuando entró su mujer, Paco le dijo “ Mira a la negra rica que bien le sienta la polera”  Pilar se quedó mirándome fijamente y dijo: “...sí ... pero y qué...una morena como tú tan tostadita, a ver, levanta los brazos”

Mientras Pilar cogía  otra polera, yo estaba como estatua, con mis pezones apuntando a Paco, que me miraba sin cortarse un pelo, pero con mucha naturalidad, como el que mira apreciativamente una casa o un coche que le gusta mucho. Pilar me colocó la polera, acomodándome las tetas en ella, sin ningún empacho. Me cogió de los hombros girándome me colocó frente al espejo.” A ver ahora”. Apenas pude decir “Sí, es bonito...” pero sin saber ya lo que veía y pensando cosas muy raras que no sabía explicar.

Entonces fue Paco el que mostró su disconformidad “¡ Pilar..tú estás loca!...¿tú crees que se va a poner una prenda que además de ser transparente, es roja? ¿es que la quieres vestir de puta o qué? Pilar estuvo de acuerdo en que no era apropiado. Me probé dos o tres poleras más, de modo  que mostrar las tetas delante de ellos se convirtió en  lo más 
normal del mundo. Al final el matrimonio alcanzó consenso de que la polera azul, aunque era un poco transparente, resultaba más discreta y mis pezones solo se veían como dos manchas oscuras. Me miré al espejo y me hallé preciosa además, me sentía libre, me encantó haberme mostrado semidesnuda delante de Paco y Pilar. “Que tal, como te ves?
Preguntó Paco.” Me encanta” dije ¿te sujeta bien el pecho o te queda suelta? Inquirió Pilar “No se , creo que bien...
A ver...Mientras decía esto, Pilar cogió mis tetas y las sopesó, como intentando adivinar el movimiento que tendrían al caminar, y luego dijo: Mira tu... e invitó a Paco para que hiciera lo mismo. Este se puso detrás de mí, de frente al espejo, paso los brazos por debajo de los míos, cogió una teta con cada mano y las agitó. “¿Sueltas..sueltas? ¿de que van a quedar sueltas unas tetitas tan duritas y jóvenes como estas? Dijo Paco detrás de mí.”¿Anda, fresco, no se las toques mas. Que se las vas a dañar... anda a atender el puesto será mejor.”  Pilar echó al marido del probador y se quedó ayudándome a recoger las prendas sueltas.

¡ Huy!...Estaba en otra dimensión, otro mundo... no sabía muy bien que me ocurría. Bueno...sí sabía algo. Sabía que por primera vez otro hombre, además de mi marido me había visto y tocado las tetas. De lo demás no me di cuenta. Por eso no me di cuenta tampoco de que al llegar a casa estaba húmeda... muy húmeda.
Aquella noche sentí remordimientos, quería decirle a Patricio, contarle lo que había pasado, pero si lo hacia seguro tendrían problemas ... y graves. Por eso decidí callar y volver a mi vida normal, pues mi marido es terrible de celoso.

Efectivamente, todo fue normal los próximos meses, Paco bromeaba y Pilar era tan protectora como siempre conmigo
Pero el 11 de octubre, la Feria era una fiesta, Paco había puesto banderitas de papel y tenía una nevera con cervezas de litro para invitar a los clientes porque al día siguiente era el santo de la jefa. Yo también tomé una cerveza. Paco estaba muy alegre y pilar también, pues ya se habían tomado dos o tres.
Llevé un adorno a Pilar de regalo, la que se quedó maravillada y agradecida, se empeñó en regalarme unas medias de seda y me invitó a probármelas en el robador para que eligiese el color que más me gustase. Además advirtió a su marido “Y tú que ni se te ocurra ayudarle a decidir esto, que es muy íntimo....”  Paco protestó entre risas diciendo que era un caballero y que si tal y que si cual...

Yo no sabía muy bien si Paco intentaría entrar o no, y en el caso de que lo hiciese tampoco sabia que debía hacer. Pero Paco fue un caballero y ni lo intentó. Me sentí un poco aliviada,  aunque si debo ser sincera, cuando me miré desnuda de la cintura para abajo antes de probarme las medias, sentí un dejo de decepción. . Me miré a los ojos, miré mi sexo me sonreí ante el espejo y me dije “ Cecilia... te estás volviendo un poquito puta, cariño” acto seguido empecé a ponerme las medias. Y entonces ocurrió algo...
Oí un ruido como si alguien hubiese abierto la llave en la parte de atrás del puesto, aunque sabía que éstos no tienen agua potable. Entonces no pude evitar la sensación de mirar a través de las rendijas de las sabanas que formaban el probador y vi a Paco. Estaba a unos tres metros de distancia, en la calle que formaban las lonas de su puesto y el de al lado, donde vendían aceitunas, pepinillos etc. Seguramente era el efecto de la cerveza y había ido atrás para orinar. No pude, ni intente evitar mirar el instrumento que Paco manejaba y con el que producía el efecto de un grifo con un gran chorro. Me quedé helada, aunque después me entraron muchos calores.¡ Paco tenía la verga mas grande que jamás había visto!, ni en revistas ni películas porno, ni en sueños. Es más. ..no sabía que pudiera existir un miembro de ese tamaño.
Pero es que la verga de Paco era enorme, gigantesca, tanto en longitud como en el grosor. Pese a no estar en erección calculé que la parte que sobresalía del marruecos , colgando, tendría como 20 cms. En cuanto al grosor, era mas gorda que la muñeca de mi marido, y tendría como 7 u 8 cms. Me quedé fascinada admirando el espectáculo, cuando terminó, hizo lo que hacen todos los hombres...sacudirla. Entonces comencé a sentir la boca seca, latidos muy fuertes en los oídos y la humedad que había desaparecido de mi boca apareció en otro sitio.

Para cuando me di cuenta, sin querer, estaba acariciándome el sexo con dos dedos y respirando muy fuerte. No llegué a acabar porque me dio miedo de que alguien entrara, además llevaba mucho tiempo en el probador, así que a toda prisa me puse la ropa interior, los jeans, escogí el primer par de medias y dándole las gracias a Pilar, me fui cómo pude a la casa.
Comencé a sentir cosas que jamás  antes había sentido, eran instintos animales. Estaba empapada. No hacía nada mas que pensar en aquella verga  monstruosa...imaginándome lo que se sentiría al verla parada, al tocarla, ¿ que textura tendría, estaría tibia, que tan dura...? Desde luego con mi  mano no podría cogerla... ¿ y con la boca? ...¿Sería capaz de metérmela en la boca? Tengo la boca grande...pero sería  capaz de abarcarla? . Sentí un estremecimiento al darme cuenta de que estaba imaginándome chupándole el pico a Don Paco. Pero enseguida se marchó el susto y volvió la imagen de aquella preciosidad, inevitablemente, en la soledad de mi habitación, no pude evitar imaginarme sentirla dentro de mí, por una vía u otra. Dicho esto, comencé a hacer el aseo de la casa, pero sin saber lo que hacía. Pensando una y otra vez lo que se sentiría ser penetrada por Don Paco tanto por la concha como por la boca o el culo. Me daba igual. Lo único que deseaba era sentirla dentro. La fantasía de fornicar con un hombre distinto me volvía loca...no era yo definitivamente, pues no soy ni seré puta.  

Los días siguientes fueron muy extraños. A veces me encontraba eufórica fantaseando con aquel miembro entre las piernas, y otras me sentía sucia, adúltera, puta... Aquellas semanas fui a la feria en diferentes actitudes, unos días llegaba muy recatada y fría, como si Don paco fuese culpable de algo, otras me sentía una mujer fatal dispuesta a seducirlo, poniéndome ropa mas provocativa de lo habitual. Sentía miedo de pensar esas cosas, pero ese temor era sumamente excitante. Un día que tocaba feria,  cometí la locura de ir con vestido, pero...¡sin calzones!...No paso nada pero me sentí terriblemente excitada de estar desnuda debajo de la falda junto a Don Paco y su aparato.

No pasó nada ese día ni pasó nada ningún día. Don Paco seguía tan bromista como siempre, hasta que llegué a tutearlo.
Las únicas cosas que pasaban eran en mente. Ahora cuando me decía “negrita rica” yo pensaba cosas diferentes. Ahora iba al puesto deseando que me ofreciese alguna prenda nueva para probarme pero no ocurría.
Desde que conocí a Paco y su mujer transcurrieron mas de seis meses. Llegó el verano, el calor, a sobrar la ropa. En mí se operó un cambio, si bien la obsesión animal de imaginarme con Paco seguía igual, la relación con mi marido se iba tiñendo de remordimiento, estaba convencida de que aquello no desaparecería, ni conseguiría quitármelo de la cabeza.
Quería a  Patricio, a veces me prometía a mí  misma que no iba a ir nunca mas, pero acudía igual todas las semanas, no podía evitar pensar en Paco y su verga, como no era mía, diferente, extraña... tan grande la deseaba. 
A pesar de todo continué yendo a la feria, hasta que un buen día, Paco me dijo:”Negrita rica, me llegaron unos bikinis que deberías probarte”.En ese momento sentí que me latía las sienes y  apresuradamente le dije que bueno. 
Temblando frente a Paco, escogí cuatro bikinis y entré al probador... me desnudé completamente y me puse uno de ellos. Paco no aparecía por la cortina, así  que abrí un poco la cortina y lo vi ordenando algunos artículos. No quería llamarlo para evitar que se enterase su mujer que estaba atendiendo en el otro extremo. Esperé a que mirase hacia mí...y lo llamé con un dedo indicándole que se acercase. Paco vino sonriente y bruto como siempre.”Negrita rica, ¡estás más rica que nunca...que cuerpo te gastas . Tu marido te va a pisar hasta que se canse!, me dijo, Que, si ya ni caso me hace, como ya no somos recién casados...oye..tú crees que éste me sienta bien...espera que tengo una duda.. voy a probarme otro, no salgas espérame. No sé si Paco pensó algo raro en ese momento, quizás lo hizo porque sin pensarlo me saqué ambas piezas del bikini,y totalmente desnuda, salvo los zapatos me puse a elegir otro de los muchos que había escogido. Tomé uno y lo puse encima tapándome a medias las tetas y el choro con él.”Mira, Paco, ¿cómo me sienta este?.Paco tragó saliva y  dijo que fantástico, por lo que seguí cambiándome de bikini sin llegar a ponérmelos de verdad, solamente sujetándolo con las manos sobre mi cuerpo y mostrándole a Paco las  tetas, choro y culo que seguramente a nadie le había mostrado jamás... la vergüenza afloró en mi... pero fue mas mi excitación. Aquél día supe que algo había cambiado en la forma de mirarme. Paco no me dijo “negrita rica” ni “ricura”y me llamó por mi nombre “Cecilia, tengo que salir a atender el puesto”.Dijo con un gesto de seriedad. “Claro, perdona, hombre, perdona que te haga perder el tiempo, pero me gusta que me aconsejes” Paco salió  y con el rabillo del ojo, noté el enorme bulto que se le había formado entre las piernas.
Aquél fue un gran día para mí, pues descubrí que me gustó exhibirme delante de mi casero. La semana se hizo interminable, hasta que llegó el día de la feria. Estaba como desatada,  fuera de sí , volví a experimentar lo de ir sin ropa interior, pero antes tuve que ir al centro para pagar los gastos comunes, pese a saber que nadie lo sabía y cuando nadie me miraba,...me sentaba con las piernas mas abiertas de lo normal. Me encantaba experimentar la sensación de estar desnuda bajo el vestido y ser “cazada” en cualquier momento.
Cuando llegué al puesto habían cambiado dos cosas. Una era que Pilar estaba en el puesto de al lado, pues la esposa del vecino se había enfermado y Pilar le hacía el favor de atenderle los clientes. Aquello era fantástico. La segunda era la forma de mirarme. El hombre había recapacitado sobre aquello  y ya no era igual evidentemente. Aunque hablaba como siempre, su mirada era distinta.
“ Hola, Paco. La semana pasada no llevé ningún bikini, pero hoy quiero comprar uno como sea...pero quiero que tú me ayudes , porque me cuesta mucho decirme.”
“Eso está hecho, cosita rica, escoge lo que quieras” Enseguida, entre al probador desnudándome completamente, la excitación nuevamente emergió en mi cuerpo, mientras el corazón me latía fuerte, pero en esta ocasión, no fue necesario llamar a Paco: Este apareció enseguida para revisar la operación...tampoco se molestó en disimular la erección de su miembro,  me coloqué íntegramente desnuda en frente de él diciéndole “Paco, mírame bien...¿tu crees que estoy más gorda... o mas fea. Y me dijo.”Por Dios estás tremenda, ¿cómo dices eso?.
“Es que mi marido apenas me toca y no sé qué pensar” ¿”...y  tú que piensas...?mmm... Paco...tu cosa esta creciendo....tú estás así por mí ¿ no ?Vamos... no digas que no. No puedes salir así,  te va a doler.
“ No”, dijo angustiado, “ yo no debería estar aquí, y tú no deberías hacer lo que estás haciendo,...mejor me voy.”
Aquello no iba por donde yo quería y no sabía que más hacer, ahora no podía echar pié atrás, porque no podría volver jamás otra vez al puesto. Y en ese momento di el paso definitivo. O ganaba o perdía. Desnuda, me acerqué a Paco y nerviosamente palpé el inmenso  bulto,  sobre el pantalón de mi casero... temblando, bajé como pude el cierre del marrueco y metí la mano derecha, comencé a sudar... lo que toqué era tremendo, como me lo imaginaba todos estos meses. “No, Cecilia..me vas a buscar la ruina...” Pero yo ya había sacado la  tremenda pichula de Paco fuera de los calzoncillos, y la sostenía en la mano, aunque sin mirarla todavía. Miré a Paco a los ojos... mientras iniciaba un suave movimiento arriba y abajo.”Vamos, Paco, tu me has ayudado tantas veces antes... déjame ayudarte a mí esta vez.”
Mientras hablaba, hice el movimiento ahora con ambas manos, ya que con una sola me resultaba difícil al no poder abarcar,  ni por asomo aquella monstruosidad.
Paco me miraba, sudando, sin decir nada. Seguramente lo intento, pero el estar conmigo, completamente desnuda,  masajeando suavemente su chuto, lo dejó paralizado.
Poco a poco me fui agachando hasta ponerme de rodillas frente a su verga. Me quedé mirándola hechizada durante unos minutos que  parecieron eternos. Aquello era demasiado grandioso para verlo a medias, le solté  los pantalones a Paco los  que cayeron a sus tobillos. Luego le bajé los calzoncillos también hasta los tobillos. Me pareció hermoso lo que veían mis ojos, no podía creerlo. Incluso hasta la prominente barriga de Paco me gustaba, el entorno era perfecto para aquella tremenda pichula que pese a ser de un hombre de 55 años, parecía de hierro y apuntaba al cielo. Yo sonreía como una lesa,, por fin veía de cerca lo que una vez admiré de lejos ¡ Oh, qué rico tocarla ! Con el nerviosismo, lo único que se me ocurrió fue pajearlo con ambas manos como lo hacía con mi marido, pues supuse que eso a los hombres les encanta. En aquél momento no la medí, pero como posteriormente lo hice supe que tenía 38 centímetros. Y su diámetro en erección, la parte más alta, la que salía de su vientre, era de 10 centímetros. En la cabeza era algo menor.
Tras contemplarla fascinada durante un rato, inicié la exploración física. Con la mano retiré la piel del prepucio hacia atrás todo cuanto pude y dejé el glande completamente descubierto, rojo, brillante. Después, instintivamente como una hembra en celo recorrí varias veces con la lengua la verga entera desde la base hasta la cabeza y le sonreía. Paco también sonreía, aunque con una sonrisa más forzada y nerviosa, entre sudores y con la cara muy roja. Cuando se la humedecí bastante con saliva de mi boca. Quise hacer lo más difícil, tragármela.
Como el chuto apuntaba hacia arriba. Tuve que alzarme un poco para atacarla desde arriba. Pero me encontré con que me estorbaba la sobresaliente barriga de Paco, de modo que volví a arrodillarme y cogiéndola con la mano tiré de ella de forma que apuntara hacia delante. Luego abrí la boca todo cuanto me fue posible y me acerqué a ella. Fue una autentica decepción para ambos.¡ No conseguí introducir aquel enorme miembro en la boca! La humedecí por todos lados con la lengua para facilitar que resbalase pero mi boca no daba más y empezaron a dolerme las mandíbulas de tanto forzarlas. Entre la temperatura ambiente, el estar en un recinto pequeño y el calor de la situación, los dos sudábamos como en un sauna. A mí aquello no molestaba sino que me calentaba aún más, lo encontraba tan instintivo, más primitivo, mas animal, en suma y eso correspondía al estado actual en que me encontraba en esos meses. Cuando me disponía a atacar desde otro ángulo noté que algo estaba pasando. Paco tenía los ojos cerrados, respiraba mucho más fuerte y puso sus manos sobre mi cabeza. ¡ ya no aguantaba más !...estaba  a punto de acabar. Me preparé para recibir su semen lo mejor que pude, poniendo la boca en el extremo del miembro mientras ayudaba con mi mano refregando el chuto con un movimiento rítmico. Una descarga espesa entró con fuerza en mi boca, el sabor era parecido al de su marido pero... la cantidad...los borbotones de Paco no cesaban de modo que cuando vi que iba a atragantarme, me retiré un poco para recibir el resto en la cara. Cuando la fuente se agotó, volvió la dura realidad, sobre todo para Paco, quien tenía varias clientes en el puesto esperando quien sabe desde cuando. Se subió los pantalones como pudo y salió corriendo. Yo,  me quedé todavía disfrutando el instante, recomponiéndome poco a poco. Limpié el semen de mi rostro me vestí y salí del puesto lo más discreta que pude. Cuando llegué a casa no podía creer que hubiese sido capaz de hacer lo que hice. Las imágenes de lo sucedido me golpeaban repetidamente, me veía de rodillas chupando la verga de Paco, bañándome la cara con su leche tibia y espesa...quien iba a pensarlo una señora como yo...¡ chupándole el miembro al casero de la feria en su propio puesto...¡ Lo peor de todo es que lo disfruté...
 Las dos semanas siguientes no me atreví a ir  a la Feria. No sabía como reaccionar ni lo que debería hacer. A la tercera tuve que hacer una decisión importante, mi marido saldría de vacaciones por lo tanto no podría ir en un mes completo, de modo que armándome de valor decidí ir ese día, sin saber que hacer o cómo comportarse.
Al llegar al puesto estaban los dos, Paco y Pilar, que me saludaron como siempre. “Negrita rica, como estás,¿ porque nos tienes tan abandonados?”... “Es que he tenido mucho que hacer en casa con los niños.”
“Vaya por Dios, y hoy¿ tienes tiempo? Tengo algo que te va a gustar mucho..”. Miré a Pilar... y le dijo a Paco “.Si hoy tengo un poco más..”.Paco le dijo a Pilar que se hiciera cargo del puesto mientras me mostraba la colección de otoño invierno, y que iba a tardar mas de lo acostumbrado.

Yo estaba roja de vergüenza y de excitación, y entré al probador que tan bien conocía. Paco entró detrás diciéndome: 
“Aquí no es...la colección la tengo aquí en una sala especial”. Salieron por entre las lonas que formaban el probador y vi que al lado, justo donde vi a Paco orinando, había otro tenderete similar al probador. Paco abrió la “puerta”, que estaba formada por una sábana atada con lazos. “Pasa, Cecilia...” y entré, mientras Paco ataba los lazos de la puerta, pude observar que la “habitación” estaba vacía, salvo una colchoneta, unos cojines y un par de cajas de cartón, y el resto del mobiliario lo completaban un cajón de madera sobre el que había dos Cocas de litro y unos vasos de plástico. Paco me indicó las cajas, en donde estaban los sostenes y unos calzones. Me sentía sofocada, un estremecimiento recorrió mi cuerpo centrándose en mi vagina que latía como nunca. Me sentía caliente... terriblemente caliente, mi sexo se humedeció mojando los calzones. Comencé  a desnudarme lentamente, mientras Paco me observaba, y me puse un juego de los que estaban en la caja. Como en esta ocasión no hacía falta disimular, Paco extrajo su miembro y comenzó a acariciarse, cuando vi  mi “oscuro objeto del deseo” me acerqué a Paco, soltándole el pantalón y luego me agaché para dejarlo completamente desnudo. Aprovechando la postura cubrí de chupetones cortos la cabeza del chuto que me volvía loca. Paco no fue capaz de sacarme los calzones y el sostén en forma normal, sino que los rompió con sus manos y me dejó en pelotas a lo bruto,  me gustó que me haya desnudado así...
Luego me dijo que me acostara en la colchoneta y abriera las piernas. Luego se acostó él colocando su cara entre las piernas.”Tendremos que suavizarte el chorito de esta forma” Y comenzó a lengüetearme la concha con su lengua. No tarde ni un minuto en acabar con un fortísimo orgasmo, y luego otro y otro. “Cecilia, “¿es que nunca te habían chupado el chorito? Si..Mmm...muchas veces..-mmm...¡qué rico...!, Pero nunca en un sitio como este mmm.Tan cerca de la gente que pasa por la calle...casi puedo tocarlos es tan...excitante.”Aquello era tan tremendo para mí, estar así, desnuda y  abierta de piernas en una colchoneta, separada de la gente por una sábana que pasaba por el lado...entonces acabé de nuevo. Paco lamió mi chorito hasta dejarlo súper mojado. De pronto Paco comenzó a ascender sobre mí acomodándose para cambiar la lengua por su enorme chuto, mientras lamía mis tetas y mordisqueaba los pezones. Cuando  mi casero inició la penetración abrí los ojos  y grité...Paco apretó un poco más, y los labios de mi concha se tensaron al máximo.”Para...para que me vas a matar. Paco paró y volvió a repetir la operación varias veces, pero era inútil, no conseguía penetrarme...OH sentía una excitación tan grande por ese chuto que intentaba entrar en mí... y mucho dolor también. Cada vez que Paco apretaba, yo le pedía que parara. En un momento dado Paco me dijo: “Cecilia, negrita rica, si quieres lo dejamos, por mí no te preocupes, pero así no lo vamos a conseguir“¿Dejarlo?..¡.ni lo pienses! Llevo mas de seis meses soñando con esto y no me voy a rendir.” “Entonces habrá que hacerlo de otro modo”,.  “¿Qué hay que hacer?” “Tengo que metértelo de golpe”Prepárate.
Paco puso la verga a la entrada de mi choro y contó hasta tres, y me la metió. Afortunadamente no sangré... Pero el dolor fue infernal me sentí empalada, mientras mordía el hombro de Paco quien se inmovilizó un rato para acostumbrar  los labios de mi concha a su nuevo dueño, totalmente estirada y tensa. Paco inició un leve movimiento rítmico, bombeando poco a poco, el dolor cedía también poco a poco. Entonces un pensamiento se encendió en mi mente, Por fin..”Estaba culiando con mi caseroPaco””¡Estaba culiando con Paco!”¡¡¡ESTABA CULIANDO CON PACO¡¡¡            
Cerré los ojos,  al fin tenía la verga ensartada en la concha. Sintió curiosidad por saber hasta donde había entrado y me llevé la mano a la vagina, palpé el miembro y comprobé desilusionada que sólo tenía adentro la mitad.
“Aprieta Paco, aprieta...culéame.. ¡.Culéame! Métemela entera ¡entera!
“¿Estás loca, negrita?” “es imposible tienes el choro lleno y no entra nada mas”
“Bueno quiero que empujes aunque no entre, pero quiero sentir como me culeas con tu rico chuto.
Y Paco empujó culeándome con fuerzas, sentí dolor y placer, un placer exquisito, de saber que me poseía un hombre diferente, con una pichula inmensa que no me cabía en la zorra, estaba gorreando a mi marido, gozando como una puta sin poder controlar mis impulsos. Acabé muchas veces, tantas que no pude contarlas, enseguida le dije a Paco: “ Paco acaba, acábame dentro, inúndame con tu semen”...Con mis piernas alrededor de la cintura de mi amante comencé a mover mis caderas para acelerar el orgasmo . Aquello fue superior al aguante de Paco quien comenzó a eyacular dentro de mi zorra afiebrada, por tanto placer, ¡qué rico culear con ganas!...nunca antes me había culeado nadie con un chuto tan grande. El tiempo había transcurrido afuera en la feria, nadie sabría lo que hicimos en ese puesto,.Primero salió Paco. Yo quedé arreglándome. Cuando salí había clientes en el lugar.

Fue una suerte haber salido de vacaciones, porque apenas pude caminar. La irritación en mi choro era tan grande que tuve que comprar crema en la farmacia y tomar analgésicos para el dolor. Semanas después estaba restablecida y con la lujuria intacta. Ese día tocaba feria y no pudo aguantarse acudió. Como no me esperaba, Paco no tenía lista la “habitación”. Me hizo entrar al probador donde Paco, loco por mi cuerpo me subió la falda hasta la cintura, desgarró los calzones y me culeó de pie intensamente, yo estaba tan caliente que dejé que me penetrara toda. Rápidamente me dí la vuelta y le premié con una mamada, y quedamos de vernos  al semana siguiente. En las fechas que siguieron, un día a la semana Paco me culeó en todas las posturas que podía ser culeada, de pié, acostada desde atrás, una abajo, otra arriba y en ocasiones cuando estaba muy caliente, me la ensartaba en el culo. Todas las practicas resultaron un éxito ya que mi zorra fue adaptándose a la gruesa pichula de mi casero, los dolores eran mínimos y el placer máximo. También pude abrir la boca lo suficiente como para metérmela en la boca, claro que nunca en toda su longitud. Pero si la tercera parte del tremendo chuto. Años pasé culeando en la feria como una loca, hasta que nos sorprendió su mujer. Desde entonces busco a alguien que tenga ese tamaño.