LA EXCURSIÓN DE FIN DE CURSO


Habíamos ido de excursión de fin de curso a Torremolinos, en el sur de España y algo intuíamos acerca de que habría sexo pero no esperábamos para nada en q acabaríamos. Muchos perdieron su virginidad en esta caliente excursión. 
 
Cuando llegamos al hotel cada uno eligió habitación, los chicos y las chicas por separado en grupitos de amiguitos. Cuanto trasiego vivieron esas habitaciones! 
Esa noche, nuestra llegada, fuimos a la playa y las incipientes relaciones acabaron por cuajar. Luis se juntó con Sandra y se fueron por la playa (no hace falta decir a qué). Yo me decidí a por Laura con la q había hablado en el autobús, pechos perfectos, pelo rizo, no muy largo, buen culo, algo pequeña (de estatura), como m gustan. Ya habíamos entablado mas q una buena amistad y hablamos de sexo sin tapujos al tiempo q nos íbamos calentando; se escuchaba el oleaje suave y veíamos como las lenguas de agua besaban y lamían la arena. Habíamos hecho y bebido calimocho, ella mas q yo, y se empezaba a notar. Laura dijo q estaba muy caliente y q se iba a enfriar en el mar, acto seguido se quitó la ropa y la parte de arriba del biquini quedando en una preciosa tanga con palmeritas. Me dijo: “¿vienes, o q?”. Fui tras de ella y la agarré por la cintura, ella se reía, dimos unas vueltas en la orilla y la besé con un morboso  morreo mientras me agarraba a sus pechos, iba reconociendo el territorio. Fui bajando la mano hasta rozarle su coño sobre la tanga, ya calentito y mojado por el agua, exhaló eróticamente mientras hacía lo propio con mi polla enorme, como nunca antes la había visto, su tamaño le quitó una sonrisa cómplice y me bajó al instante el bañador abalanzándose sobre mi palito; chupaba con todo el empeño de una niña con su piruleta. Estaba agradeciendo con ganas sus atenciones y con los pies, ya tumbado en el agua, le bajé con delicadeza su tanga y rocé su hermoso coño con dedicación, sentía en el dedo gordo cómo se movían de excitación y placer sus labios. En medio de la excitación me dijo: “para, vayamos al hotel, tienes q ponerte el condón” y aunque yo ya lo tenía en el bolsillo accedí, prefería la intimidad y el calorcito de la habitación. Al hotel llegamos en seguida, pues estaba a 200 m. Cogimos en recepción la llave y corrimos hasta la habitación 339. Cerré la puerta después de pasar ella y echarse complaciente en la cama. Fui hacia Laura y me arrodille frente a su tanga. La bajé, esta vez con las manos, y me dispuse a comerme su  coño, al rato ya estaba retorciéndose de placer y pedía más. Saque mi herramienta ya con u camisilla y la dispuse en la puerta de su agujerillo, la metí y sentí su dulce y acogedor calorcillo. Comencé un cachondo balanceo y ella gemía, lo q m ponía aún mas caliente. La besaba por todos lados, le sorbía las tetas y sus pezones y ella me agarraba la cabeza con las manos apretándola aún más contra ella. Cuando yo estaba ya apunto, me dirigí a la ducha, entré en la bañera y dejé entre salir la polla entre las cortinas, ella cogió nata y la untó en mi pene para, acto seguido, degustar su nuevo postre. La mezcla de la sensación de frío de la nata y el calor de su boca acabó por hacerme correrme en un espasmo mientras ella se lo tragaba todo, mezclado con la nata. Mi corazón latía a cien por hora y el orgasmo se extendía por todo mi cuerpo en un clímax de placer. 
Ella dijo: “ahora m toca a mi” se introdujo en la bañera y se recostó. Regulé el agua caliente y jugué con el chorro de agua, mi boca y su coño. Ella se masajeaba el coño y gemía, mientras, yo, con la otra mano, le metía dos dedos por la vagina hasta q  acabó y echó sus fluidos, q yo probé por primera vez. Permaneció extasiada, ida, unos segundos. Después me dio un morreo y nos pusimos a ver la tele. A esas horas, las 2:00, echaban una porno por la regional lo q nos calentó lo suficiente para echar un polvo a lo tradicional, yo encima, en la cama y después permanecimos agarrados en la cama hasta la mañana siguiente. Lo curioso es q ninguno de mis colegas protestó por no haber podido entrar, ya se habían agenciado cada uno su pareja y habitación (los q no quedaron por la playa). 
Por la mañana, antes de ir a almorzar nos echamos uno rápido en la ducha mientras nos bañábamos entre el vapor y el calocillo del agua untándonos por doquier con el jabón.
 
Y esto, amigos míos sólo fue el primer día. Ya les contaré el último y los demás, no nos llegaba el tiempo, aquello era polvo seguido. ¡Que tiempos aquellos!
 
Kastte ;) 
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