ABRE TU MENTE...MORBO
| No sé muy
bien por qué escribo esto, la verdad es que no sé muy bien
lo que busco. Quizá solamente que alguien me diga que no es tan
rara mi forma de ver las cosas, o que alguien me cuente que realmente son
esas sus fantasías y que nunca se ha atrevido a hacerlo como lo
he hecho yo.
Bien, me presentaré.
Tengo 32 años, soy moreno con ojos verdes, y para no aburrir a nadie
con mis
Todo comenzó ya hace años, cuando empecé a utilizar interner. Pronto descubrí los chats de sexo y de alguna manera, me he hecho asiduo en ellos. He tenido bastantes veces sexo telefónico, es algo que me excita mucho. Al final el chat es demasiado frío y sobre todo no sabes realmente con quién estás hablando. El teléfono
es otra cosa. Normalmente empezamos contándonos nuestras fantasías,
lo que nos gustaría hacer, lo que hacemos o hemos hecho con nuestras
parejas, poco a poco la conversación se va calentando y empezamos
a masturbarnos. Me gusta saber cuando ella va a llegar al orgasmo, normalmente
le pido que me haga una indicación, llegar juntos es le culmen de
la conversación. A veces, me gusta dirigir los actos de la chica
con la que estoy hablado, le voy indicando lo que quiero que haga y ella
me describiendo cómo lo hace y qué es lo que siente… Oír
la voz temblorosa de
Algunas conversaciones han sido memorables. Recuero, por ejemplo, la vez que conversé con una pareja. Los dos follaban imaginado un trío, mientras yo, al otro lado del teléfono, me masturbaba. Otra vez lo hice con dos chicas a la vez, mi gran fantasía cumplida, ellas tenían un manos libres y les iba contando cómo me gustaría hacérselo a las dos. Los tres, entre grandes gritos y gemidos, llegamos a la vez, fue un orgasmo que aún recuerdo. Si bien, como digo,
he tenido bastantes experiencias telefónicas, casi nunca he repetido
con la misma
Fue ella, tras la
primera llamada, la que dijo que quería que la volviese a llamar.
Me dio las horas
Recuerdo una vez que cuando la llamé esta en el autobús. Al decirme que no podíamos hacer nada, que esta en el autobús, empezamos a hablar amigablemente. La conversación empezó a subir de tono, aunque ella no podía hablar abiertamente por que la gente de su alrededor la podía oír. Digamos que sus mensajes eran cifrados y que yo los tenía que interpretar. En un momento dado, me dijo que no iba a salir porque tenía mojada la ropa, yo lo comprendí inmediatamente. Le pregunté que si había algún sitio en el autobús donde pudiera estas más o menos separada del resto de los viajeros. Ella me contestó que se iba a sentar al final porque así me podría ver cuando llegase a mi casa. Mediante frases crípticas me siguió indicando cómo se estaba acariciando y cómo se había metido la mano bajo la falda… cuando ella estaba apunto de llegar, la palabra clave cuando esto ocurría era pronunciar su nombre, no me pude aguantar y empecé a chillar como un loco mientras me corría. Tras el auricular pude oír una especie de gemidos entrecortados que sin duda correspondían a su orgasmo. Cuando volví a llamara al día siguiente, me contó que mis gritos fueron tan fuertes que habían alentado a algunos viajeros que había cerca de ella y que, en ese momento, tuvo que agachar la cabeza para esconderla tras el asiento delantero porque ella también empezó a correrse. Esta experiencia nos excitó tanto que no paramos de masturbarnos pensando en ella durante días. Y poco a poco, nuestras experiencias comenzaron a ser más atrevidas. Yo solía llamar
sobre las 7 de la tarde y al principio casi siempre la pillaba en casa.
A partir de aquel
Desde aquel momento
los juegos empezaron, cada vez, a ser más arriesgados, y aunque
la pillase en casa, siempre se nos ocurría algo que hacía
que la situación nos aumentase la calentura. Por ejemplo, una vez
se nos ocurrió salir a la terraza. Cada uno en su casa, tras un
rato de conversación y estar inmensamente calientes, nos sale a
la terraza. Los dos nos apoyamos en la barandilla del balcón se
podía oír el tráfico a través del teléfono,
y empezamos a masturbarnos. Yo me desabroché los pantalones y me
saqué la polla, y aunque mi terraza tiene una especie de mamparas
que ocultaban parcialmente mi acción desde la calle, desde cualquiera
de las otras terrazas se me podía ver
Aunque todas fueron
muy morbosas, y podría estar horas contando historias, la que con
más excitación recuerdo es al que ella llamó “su regalo
de cumpleaños”. Varios días antes habíamos estado
hablando y me pidió que ese día, a esa hora, la volviese
a llamar. Cuando abrió el móvil, por sus movimientos en la
voz, deduje que iba caminando, como así me dijo, y me hizo una detallada
- Voy vestida como una verdadera puta- le encantaba hablar así. Su voz era casi un susurro, imaginé que para que nadie la oyese.- Llevo una camiseta que me marca las tetas y se ven mis pezones erectos, ummmmm… estoy caliente, unos zapatos con un tacón altísimo y una falda muy corta, casi se me ve el culo y….!adivina qué llevo debajo! - NADA… - Exactamente, NADA.- sabía que era una de mis fantasías, una chica por la calle sin nada debajo… Me explicó que ese día iba a ser todo muy diferente, y que iba hacia un pub en el que había quedado con su novio, era su cumpleaños, y tenía un regalo muy especial para él y para mí. Me dijo que había llegado al pub y se había sentado en un taburete alto, junto a una mesa, me fue contando cómo algunos chicos observaban sus piernas cruzadas y me describía sus miradas de deseo. Yo estaba excitadísimo, le dije que iba a empezar a masturbarme ante que su novio llegase, pero me dijo que esperara. Empecé a jugar
con ella:
Seguímos con juegos parecidos hasta que me dijo que veía a su novio entrar en el pub. Le dije que colgaba, que ya me contaría, pero ella me contó de forma rápida su plan. Iba a poner el manos libres y guardaría el teléfono en su bolso, tenía agujeros y se escucharía la conversación. Yo lo único que tenía que hacer era oír y no hacer ningún ruido. Aunque en el pub
había música y se escuchaba un cierto ruido de fondo, pude
más o menos seguir la
- Te gustas cómo
vengo vestida?…Te voy a hacer un regalo muy especial… Méteme la
mano entre las piernas… Espera, yo te beso, me acerco a ti y me tocas…
La verdad es que a su novio le debía resultar un poco extraña su forma de hablar, normalmente, cuando estás con alguien en la intimidad no te dedicas a repetir todo lo que haces o te están haciendo. Él, lo debió considerar un juego porque enseguida empezó, de la misma manera, a relatar lo que estaba haciendo. - Bájame la
cremallera y méteme la mano dentro….
La conversación
se interrumpió, oí una especie de movimientos, puertas que
se abrían y cerraban, voces de chicas en el fondo y por fin:
Ahora la música
de fondo apenas se oía y la conversación era mucho más
nítida.
La verdad es que aquello parecía un partido la retransmisión de un partido de fútbol, pero los gemidos y el imaginarme la situación me habían puesto tan excitado que ya iba por mi segunda paja. - Quiero que me folles!,
¡FÓLLAME!…
Seguí oyendo gemidos y todo terminó con un gran grito de ella que s cortó bruscamente. Al día siguiente me contó que su novio le tapó la boca justo al llegar al orgasmo por que estaba gritando de tal manera que estaba alertando a toda la gente del pub. - ¿Te ha gustado
mi regalo?
En ese momento decidí, exhausto tras mi segunda corrida, corta la conversación. No sé si alguien habrá sido capaz de seguir el relato hasta aquí, siempre he pensado que esto no lo lee nadie, pero si es así habrá una pregunta que todo el mundo se haga: ¿Nos llegamos a conocer alguna vez? Bueno, eso ya es otra historia que me imagino que algún día me decidiré a contar. Lo que sí me gustaría, es que alguien, me sentiría muy recompensado con ello, me escribiese y me contase que le parece todo esto, qué ha sentido al leer esta historia y si quiere que la concluya. Mi e-mail es : jav32es@yahoo.es Para terminar sólo quiero añadir que un día decidimos cortar la relación, pensamos que era lo mejor para ambos. Desde entonces busco una chica con la que poder repetir todas aquellas experiencias. |