CON EL HIJO DE MARIANO - Parte 1ª


Con el Hijo de Mariano (mi jefecito)_Pasados pocas semanas de mis 18 años continuaban mis
días más placenteros y oscuros, sin arrepentirme hoy en día de ello, los recuerdo. Siempre caigo
en la tentación de ejercer este oficio de dar a otros placer con la condición de dinero, siempre y
cuando los tipos me gustaran. Como comenté anteriormente, en otras ocasiones, en otras
circunstancia lo hubiese hecho solo por placer.

   El hijo de él tenia 15 años. Yo 18. Nunca hubiera pensado que a esa edad tendría sexo casi
todos los días. Mas me halagaba que los tipos (que eran atractivos y platudos) se fijasen en una
pendéja como yo, y encima que me hagan gozar me pagaran.

  El hijo de Mariano (Gabriel es su nombre) venia a veces al departamento de su padre (dónde yo
trabajaba) a dormir, generalmente se quedaba desde los viernes hasta el domingo. Como no
trabajaba en casa de Mariano los sábados y domingos, nos veíamos los viernes. No era regular
pero algún que otro día en la semana venia.

   Ya les conté como me vestía para trabajar de empleada doméstica. Tenia ropa y lencería que
dejaba allí (pero para ofrecer mis servicios carnales generalmente me desvestía, aunque en pocas
ocasiones mi patrón; mientras hacia mis quehaceres domésticos venia así nomás de una de atrás,
me bajaba los pantalones, calzas, y si tenia pollera, mini me la subía, y como no suelo usar
generalmente tanga con pollera, entraba él en mi, luego me dejaba el dinero y seguía sus cosas.
En otras ocasiones no me cogía pero si me pagaba para que le me meta en la boca su glande,
tronco y semen.)

   Mariano se sorprendió, parece que yo sacara el tema de su hijo. Comenté que Gabriel se
estaba propasando un poquito conmigo. Que en vez de besarme normal, en la mejilla, lo hacia muy
cerca de mi boca. Cuando me abrazaba, o tocaba mi cintura se le iban las manos para mi cola.

  Especialmente cuando me abrazaba de atrás me apoyaba. A veces tenia su pene duro.

   Más de una vez me invitó a salir pero no acepté. No me parecía bien estar cogiendo con su
padre, y amigos, y a su vez coquetear con Gabriel.

   Lo sorprendía al voltear la cabeza, lo encontraba mirándome algo “cachondo”. Y que no era de
hace poco. Sino desde unos meses que empecé a atender su casa y a vos Mariano.

   Mariano me dijo que toda la culpa no era de Gabriel. Sino que correspondía a mi también.
Porque yo siempre me bestia bien. Excitante.

  A decir verdad sí: Para ganarme dinero extra, o porque no quería limpiar, me bestia con top, el
mas ajustado y chiquito que tenga limpio, calzas y tanga, la mas chiquita que tenga en el
momento. Tenia una estrategia para hacerme ver la tanga. Si la calza era oscura, me ponía tanga
blanca, para que se note. Si era calza clara, blanca, tanga negra.

   Conteste que puede ser verdad, pero no tiene porque tomar mi ropa interior que dejo allí (tenia
ropa allí, y lencería, porque muchas veces salía del depto. a prestar mis servicios carnales. La
mayoría recomendados por Mariano. Pero se hizo la cadena) para trabajar. Que a veces la
encontraba arrugada, o algo duras. Yo sospechaba que Gabriel se masturbaba agarrando mis
ropas interiores (a lo que Gaby luego de hacernos uno, me contesto que si. No era frecuente, pero
que lo hacia de vez en cuando.).

   Gabriel no era lindo. Diría atractivo. Muy atractivo. Media menos que yo. Mas o menos 1.67
tenia de alto. Y físico formado por que juega mucho a la pelota y hace volley.

  Gaby no sabia que el padre y yo teníamos sexo con o sin plata. No lo sabia.

  No se como se enteró exactamente, creo que me dijo que escucharon (Gaby y un amigo de él)
a un amigo de su padre que comentaba a Mariano que (esto me halaga y sonroja) que Maria (es
decir yo), que era una perra en la cama. (a decir verdad que soy un poco insaciable, ¿Será por eso
que me lo que me paso con Mariano la 1ra vez, solo fue una excusa).

   Para los exámenes del mes de julio, Gabriel iba al depto. de su padre a estudiar. Tenia que
rendir una previa que tenia. Estudia en lo de Mariano porque en la casa de la madre no podía
estudiar porque tenia dos hermanitos. Uno era de esos dos era de Mariano, y el otro del nuevo
matrimonio de su ex. Entonces no me llamaba la atención que esté allí Gabriel.

  Mientras el estudiaba, hacía mis quehaceres domésticos. Ese día llevaba puesto: abajo calzas
como pantalón cortito (son muy cómodas para trabajar), y top (cosa que me encanta usar).

  Como de costumbre, casi siempre terminaba de hacer todo eso de las 12hs. Le dije que si no le
molestaba iba a ir a ver TV a la habitación de Mariano, que en una hora mas o menos iba a venir a
hacer algo rápido para comer.

Estaba muy pancha mirando una de esas novelas que pasan a los mediodía. El
pibe ¿muy caballero o muy vivo?, se acerca con unos cuantos sánguches. Mientras
mirábamos TV, hablábamos, y nos reíamos, jodíamos.

  Una cosa llevo a la otra en la conversación. Y el pibe no daba puntada sin hilo. Me empezó a
decir cosas lindas. Me halagaba mi cuerpo. Me dijo “esa calza (era cortita y bien apretada) te
queda divino, te realza la cola”. “¿no te levantarías y darías una vueltita para mi?” me dijo. Luego de
sus insistencia accedí. “Guau”, dijo. Como me la venia venir le dije, que iba a escuchar música al
living, porque la novela pasó.

  Cuando estaba buscando una radio para despejarme, siento de atrás, y dice “que radio buscas
linda”, no le contesté.

  Yo parada, él detrás de mi. Empezó a hablarme al oído. Me tomó de la cintura mientras besaba
mi cuello. Al estar detrás mío (sentía que subía él de tono), y bajo sus manos desde mi cintura
hacia abajo, pero no por encima de la ropa.

  Puede zafra, le dije que la corte, o le digo a Mariano cuando vuelva. Y fui al sofá, y me recosté.

  Me hizo al lado las piernas y se sentó. Quedé acostada y el sentado. Me dijo varias cosas,
como por ejemplo: que si me había enojado, que no se pudo resistir, que le parecía muy linda y
atractiva. Casi no le prestaba mucha atención. Me pregunto si lo perdonaba por ese acoso (nunca
me había llegado a tocar por debajo de la ropa).Le respondí que si. Que ya está, ya pasó, ya fue..

  Seguíamos en la misma posición pacifica. Hasta que decidió el tomar otra posición e ir a otra
batalla para ganar la guerra.

  Cuando le dije que lo perdonara, se puso encima de mi. Mi posición era boca arriba acostada en
el sillón, con las piernas cerradas, porque él estaba sentado al lado.

  Al absolverlo de su acoso, se fue encima mío (me asusté, me acuerdo que pensé “uhi, otra vez
me va a pasar por segunda vez). Y me dijo “¡gracias Mari”!. Estábamos frente a frente. Muy cercas
nuestros rostros. Me tomo desde atrás de la cabeza, fue muy suave, y me dijo todo lo que
provocaba en él. Que era una mujer hermosa. Que le encantaría tenerme de novia. Que nunca
había tenido alguien tan atractiva. Salí le dije. Trate de sacarlo. Pero se puso encima de mí con
todo su peso. Empezó a besarme el cuello. Yo no podía quitármelo de encima.

  Me dijo, no te voy a hacer nada que no te guste preciosa.

  Bajo su mano, paso por mis pechos, muy suave, bajó por mi cintura, se metió por mi calcita y
por debajo de mi tanga. Muy despacio me froto, acarició mi clítoris. Y metió un dedo en mi concha.
Ahí fue cuando me relajé. Pero el no se dio cuenta. El en su morbosidad me preguntó ¿te gusta
Mari?, Si seguí chabón, le dije.

  En serio, preguntó nuevamente.

  Si, le dije.

  En ese momento le saque la remera. El hizo lo mismo con mi top y el corpiño.

  Besó mi boca. Nuestras lenguas en mi cuerpo bailaron, se la chupé como mas podía.

  Besó mi cuello, con mi torso desnudo y mis pechos a aire, comenzó a jugar con mis pezones
con sus manos. Sus manos fueron a mi cintura, mis caderas. Su boca bajó desde mi cuello., se
poso en mis pechos, y llegaron a su cumbre. Mis pezones estaban muy duros.

   Lo lleve al otro lado del sillón. Yo lo hice acostar. Besé su boca, pase por su cuello, por sus
pezones, abdomen, desabroche su cinto, para luego hacer lo mismo con su jean, baje el cierre del
mismo, y baje hasta los muslo el jean y el calzoncillo.

Relucía allí debajo de esas prendas un enano de mas o menos de 17cm, y de ancho tenia como 3cm, 3cm y ½. No era muy largo, pero si ancho. Se veía ya en esos tiempos que en el fututo iba a ser más venuda. Estaba bien dura. acaricie con las manos juntándolas, el glande, baje por el tronco, estiré su piel para tras, tocaba sus huevos, bajo mi boca en con un acto reflejo a su glande, jugué allí, me lo metí
todo, cosa que pude por no ser muy larga. Subí a su glande. Jugué con mi lengua en la cabeza pelada, y en su orificio en la punta de pene. Una mano me toma de la nuca con pelo y me empuja y me la volví a tragar, me levantaba un poco, la mano nuevamente hacia fuerza hacia abajo.

  Así estuvimos un rato en la misma posición, hasta que termine de sacarle el pantalón y el calzoncillo. 

  Disfrutaba Gabriel con placer con mi boca, y yo gozaba con su pene en mi boca. Me agarro con
suavidad del rostro. Me trajo hacia él. Me acostó. Me besó toda desde mis boca, pechos. Bajo sus
manos me sacó la calcita, y la tanga. Descubrió mi concha. Mi tan ansiado orificio, que para él
seguramente era la cúspide de su carrera carnal. “La tenés bien cuidada trolita”, me dijo, “justo
como me gusta, sin ningún pelo”. Dejo de hablar y se puso a comerme la raja. Me arqueaba como
loca. Paso a mis muslos a chaparlos, subió de nuevo a mis vagina. Lamió mis labios vaginales, el
clítoris. Me puso boca abajo. Se subió, beso mi cuello, espalda, tocaba mis pechos, mientras
bajaba su boca, lo hacían sus manos al costado de mi cuerpo. Su boca llegó a mi cintura, bajo por
la raya de mi cola y se detuvo en mi ano. También lubricado con mis propios fluidos, estuvo un
rato. Me volvió a dar vuelta, siguió por mi concha, chupaba con si hubiera estado en el desierto, y
mi concha solo tuviera agua.

  Subió su boca hasta mi boca, me abrí bien para recibir ese pene, y averiguar que tan se movía el
pendejo.

  Jugó con mi concha con cu pene, pasaba alrededor de mi entrada, hasta que se decidió, ese
creía yo, metió su glande, solo su glande y comenzó a moverse. La sacó, se sentó en el sillón, me
dijo vení, hice caso como buena mujer que soy. Me propuse sentarme encima de ese pene. Me dio
una orden que no me esperaba, mas que una orden un deseo. Arrodíllate. Así lo hice. Comencé a
chupar ese pené. Este vez no suave sino fuerte. Subía y bajaba rápido. Pero gozaba mas cuando
subía y bajaba lentamente por su pija, y haciendo de sopapa mi boca. El decia que no haga mucho
así porque dolía. Gustaba, gozaba pero dolía.

  -Me dijo,”pará Maria que voy acabar”

  -¿Porque?¿no queres acabarme en la boca?

  -si seguí. Pensé que no ibas a querer.

  -¿Quieres que me la trague le dije?

  -Si me dijo.

  Así continué como una mujer modelo satisfaciendo aquel hombre-niño, que de niño solo tenia el
tamaño.

  Tenia tanta leche que no pude tragarla de una. Se me escapaba de la boca. Pero para complacer a aquel hombre, la junte con mis dedos.

  Su pija quedó como si límpíta gracias a mi habilidosa boca con su compañera la lengua.

  Luego me llevo a su habitación, para disfrutarte toda, me dijo. Así te cojo mas cómodo. Cosa que me pareció mas copado.

  Yo estaba a full. Me llevo al pie de la cama, agarrándome la cintura y con la otra mano en mis pechos,  su boca en mi boca, en mi cuello. La mano que llevo a mi cintura se poso en mi ombligo,
llego a mis muslos, entro en mi concha. Me masturbo mientras me decía cosas obscenas en el
oído. Estaba tan dilatada que llegaron a entrar cuatro dedos de su mano. Cuando se estaba por
producir mi orgasmo ayudé moviendo mi pelvis.

  Saco su mano y me la llevo a mi boca. Fue la primera vez que en manos, en dedos de un hombre (mas bien un nene) tenia mis jugos saboreando con mi lengua.

   No me dejó descansar un poquito.

  En la misma posición (el atrás de mi) me llevo a la cama. Boca abajo, el arriba lamía mi espalda. Bajó sus manos hasta mi cola, su boca llegaron al mismo lugar. Be besaba los glúteos, como su él nunca lo hubiera echo. Por lo que sabia era que hacía unos varios meses que Gabriel no cogía.

  Estaba tan excitada, tan caliente que así, boca abajo flexioné mis rodillas dejando mi trasero
levantado gracias a mis rodillas que descansaban en las sábanas. Bajo por mis ralla glúteal
llegando a mi ano. Que no tenía alegrías (Que no me lo habían cogido desde hace unos cuantos
días, así que estaba estrecho). No estaba tan caliente su lengua como mi ano. Sentía como la
puntita de su lengua entraba. Yo le pedía que dejara de jugar, que entrase en mi. Hizo caso. Me
dio media vuelta. Nos besamos nuestras lenguas. Abrí bien las piernas para dejarlo entrar. Bajó
una de sus manos para tocar mi vagina. Acomodó su pija para entrar. Y empezó a jugar
nuevamente como antes, y haciéndola tocar en mis labios. Sus manos tocaron mi cola, subieron
por mi cintura, rozaron mis pechos, pasaron por bajo mis axilas, tomándome de la nuca. Dejando
de ser suave entra en mi por mi caverna que estallaba de calor, y sin ser penetrada ya había
experimentado un orgasmo hacía poco tiempo con sus habilidosas manos, ahora quería tener uno
teniendo su pene dentro. Así fue. Entro bruscamente como un violador. Me sorprendí, y deje salir
de mi boca un ¡ay!. Gabriel se sorprendió, le respondí que sí, que estaba bien, que no se detuviera.
Al pegar ese débil gritito comenzó a hacerme el amor. Ya no parecía que solo me cogía. Cuando
se detenía, yo seguía moviendo mi cadera para seguir con ese ritmo para llegar e otro orgasmo con
el dentro de mi. Sen sentó de rodillas en la cama, salir de mí me llevo hacia él, yo seguía
acostada. Quería sentarme en él. Gabriel no me dejó, al estar tan excitada y sentía que estábamos
por acabar los dos le hice caso. No aguantaba más. Quería ya ese polvo. Firme con sus manos
agarró mi cintura, con sus caderas moviéndose al ritmo de las mías gracias a sus manos ponían
compás a esa sinfonía de sexo que llevaba él. Mis únicos movimientos eran no de mover mi pubis
para gozar, sino lo que ese pene provocaba en mi. Mis brazos estaban como mis piernas abiertas.
Las manos tomaban de placer las sábanas que presenciaban ese acto de lujuria, y se quejaban en
mis manos que las tenían. Mi espina se arqueaba de placer otra vez. Vulgares palabras, en otro
lado se considerarían. A veces paraba. Pedía que siguiera moviéndome, que siguiera cogiéndome.
Los ojos miraban su pija como entraba y salía de mi conchita, veía su placer y felicidad de entrar
en una mujer mayor que él.

  Volvimos a la posición original, los dos horizontales. Encima de mí moviéndose podía sentir esa
verga dura estaba por estallar en la vagina del mi cuerpo. Movía mis caderas para apresurar mi
orgasmo y el de Gabriel. Comenzó a moverse mas y más rápido, agarre su espalda y lo acercaba
con mis manos y uñas lo mas cerca posible, y decía a su oído, “seguí pendejo, hazme acabar,
dale, rápido”. Abrazando su cintura con mis piernas llegaba a apretarlo más, di a conocer mi
orgasmo, mi polvo. Él con sus cortos movimientos, cada vez menos repetitivos, con una sonrisa,
nos hicimos saber que acabamos los dos al mismo tiempo.

   Estuvimos hablando unos minutitos en la misma posición en que habíamos acabado, sin salir
de mí.

  Le pregunte que hace cuanto no cogía, porque me pareció en la forma que acabó y en todo lo
que me acabó que hacía mucho que no la ponía.

  Al levantarme para ir a la cocina a buscar un poco de agua que tomar lo di vuelta, quede encima
de él. Saqué su pija de mi concha. Pude ver que mi vagina salía algo de su leche. A pensé que
después de la chupada y que lo había hecho acabar con la boca no iba a tener tanto semen. Miré
las sábanas y también había algo de lechita. Pasé mi mano por mi concha y mi muslo para untar
la leche y me la llevé a la boca. Ya vuelvo, voy por el agua.

  Me llamó, “vení puta” (me dijo, no sabia que me dedicaba también a eso, solo me lo decía de
cariño como en todo esos polvos que tuvimos), “dame un beso”, así lo hice. No me dejó acostarme
para besar su boca. Se puso de pie. Nos besamos mientras bajaban sus manos desde mi rostro,
tocó mis pezones, mi cintura y mi cadera no lo detuvieron mucho tiempo. Toco con ternura mis
glúteos. Me separé de su lengua, pero no de su mano. “ya vengo (le dije), voy a buscar algo para
tomar”. “vení enseguida Virgen Maria!” Comentó Gaby. Mas vale retruqué.

   

  Me di vuelta par ir a la cocina, me volvió de la cintura con sus manos, me beso el cuello, tocó
mis pecho, se detuvo en mis pezones: “pará dejame, voy por agua” dije en un tono fuerte, porque
tenia sed de agua y de leche. Pero la primera me rugía porque estaba algo deshidratada. Me tomo
los pechos bajo hasta mi entre piernas acercándome a él. Pude sentir, como estaba de espalda,
como crecía su verga nuevamente, despacio.

  Ahora de dejo me dijo en un ratito, esperá.............

  Quise resistirme para ver que hacía, pero no pude. Así de parados, yo de espalda hacia
el........................................................................CONTINUARÁ !!!!!!!!

   

  PARA NO ABURRIRLOS CORTO AQUÍ. POR AHORA, ESTE RELATO. Esperen la segunda
parte que pronto enviare desde aquí, Buenos Aires, la culminación de cuando este chico y yo
hicimos el amor. Porque hacía mucho tiempo que no tenía pareja estable. Gabriel, aparte de
Mariano, me hacían sentir una m-u-j-e-r-, con todas las letras.

  Los que deseen escribirme para tener comunicación conmigo, ya saben dónde encontrarme.

  Respondo a todos lo e/mail, pero tengan paciencia, porque no me conecto mucho (¿vieron como
andan las cosas aquí en Argentina?¿No?

  PD_Les hago un pregunta a aquello que me han escrito.

  Cuando les respondí el e/mail, porque no me correspondieron