1ª VEZ. ME VIOLARON OFICIALMENTE
| Hola a todos. Se
acordarán de mí. Mi nombre es Maria. Ahora tengo 26 años.
He enviado a Jaime-Ana cuatro relatos. Por culpa de mi amiga (parte uno y dos) Con el hijo de Mariano (parte uno y dos). Las partes que faltan van a ser enviadas otros días. Y lo que prometí allí, de las historias van a ser enviadas. Ahora tengo ganas de contarles algo. Luego que una amiga mía me contó que con su esposo esta todo mal. Y la viola prácticamente todos los días. Y como no puede fugarse por sus hijos. Y él no quiere darle el divorcio. La viola porque ella no puede denunciarlo. Si así lo hace, no logrará la separación, solo, piensa ella, quedará humillada. Quizás se lo conté para que se sintiera aliviada de que no era la única que fue violada mas de una vez. Ya somos dos. (Les comento a los lectores que me violaron contadas veces, y las contaré todas en jaime-ana) Yo me había peleado con mi novio. Ese novio era amigo de él. Este amigo de él fue el que me desvirgó el culo. Es decir, que a los 15 me desvirgaron por el culo y me violaron. ¿Cómo olvidar esos hombres de mi vida? Bueno pasemos a esa vez. Mi primera vez que me violaron. (No voy a aburrirlos aquí, en describirles como me solía y suelo vestirme. Ya desde muy niña me gustó mostrar) Con él siempre fuimos muy unidos. Fue para las vacaciones de Verano (soy de Argentina) Mi madre es hermana de mi tía. Esa tía es madre de este primo que me violó. Mi familia, esa navidad íbamos a pasarla en casa de José (este primo que me violó). Era el 23 de diciembre. Fuimos a la casa de José para preparar ese día la cena del 24, para no dejarlo todo a ultimo momento. Nuestros padres eran muy unidos, y siguen así. Como nuestros padres trabajaban por la mañana. Fuimos nuestra familia (mi hermana, padres y Yo) a casa de la familia de José (Padres, Hermano, y José) por la tarde. Martín, el Hermano de José, ligeramente mayor que él casi nunca se encontraba por la tarde. Porque se iba a ver a su novia, o a divertirse con sus amigos. Mi hermana, no quiso ir a casa de José ese 23 de diciembre. De mi casa fuimos mis padres y yo. Llegamos a casa de José. Hacía muchísimo calor, y no quería pasear en el auto con mis padres y tíos, para comprar las cosas que faltaban para navidad. Y decidí quedarme en casa de José porque no le gustaba dar esas clases de paseo. No les dije la edad de José en ese momento. Yo tenia 15 añitos, y con mucho sexo. Y José 17. A mi 15 años ya estaba muy desarrollada. Éramos pocos en la división, del secundario, que yo iba que estén tan desarrolladas como yo. Los pechos se destacaban en mi. Tenia pechos muy grande con respecto al resto de mi cuerpo. El guardapolvo a tablitas me ajustaban a los costados de los pechos. Tenia ya en ese tiempo muy bueno cola. De altura, de estatura no había llegado al máximo. Pero si debo decirles que era prominente. Esa tarde como supuestamente iba a salir con mis padres y tíos. Me puse ropa interior inferior. Si salía sola, generalmente no usaba tanga. Esa tarde a muy mala gana, por miedo a que se notara algo de mi genital, tuve que ponerme bajo la casa negra cortita (un poquitito, apenitas mas allá de donde llegaban mis glúteos) la tanga negra también. El color de la tanga tuve que ponerme también negra, porque si me ponía una tanga blanca se iba a notar cuando me dé el Sol, o halla luz fuerte. Y como iba a ir de paseo con mis padres y tíos, me agarro algo de pudor. Cuando salía con amigos/as o novio, me gustaba (me gusta) provocar, que se vea la tanga (siempre que la use). Cuando hace calor no suelo usarla nunca. Bueno, sigo con el relato. Supongo que están ambientados, como estaba vestida ese día. ¿se lo recuerdo lector? Con el cabello trenzado. Top (sin corpiño). Calza negra, muy ligeramente cortita. Y de muy mala gana, tanga negra. Medias color piel (aunque hace calor, quedan muy sexy) Medias de toallas cortitas hasta los tobillos. Zapatillas. Nos quedamos los dos solos en su casa. Ellos, nuestros padres no iban a venir hasta después de las diez de la noche. Nos dejaron solos desde las 15:00 +o-. Hacía tanto calor. Le di dinero para que baya a comprar dos cervezas. Asó lo hizo. Tomamos. (Aclaro que ninguno de los dos estaba ni borracho ni alegres, ni picados, ni nada). Estuvimos tomando en su pieza. Allí había aire acondicionado, y tenia un buen equipo de audio (es un Technnis de módulos). Sonaba mortal. Sigue sonando mortal. Nos recostamos en su cama, mientras escuchábamos música. Me dijo “espérame acá nena, que me voy a bañar, porque hace un calor bárbaro”. Asentí con la cabeza. Ya me había quedado medio dormida. Luego de bañarse, salió del baño con el toallón envuelto en la cintura. No me sorprendió, porque sabia que hacia eso. Se acostó a mi lado. Estábamos en su cama de plaza y media. Cerré los ojos, y seguía con el pie el compás de la música (tengo todavía esa costumbre). José tenia un buen cuerpo. No era flaco, ni musculoso. Aunque jugaba al fútbol con sus amigos muy a menudo. No tenía el cuerpo muy marcado. Pero si firme. De pelo corto. Es morocho. Como el padre. Y ojos verdes como la madre. Cuando seguía el compás de la música con los ojos cerrados (no sé que hacia él), podía olerse. Podía olerlo. Ese rico olor a jabón que se percibía de su cuerpo. Respiraba muy despacio. Para poder disfrutar al máximo. Y ese desodorante, nunca supe la marca, que usaba, me agradó siempre. Me levanté, y me fui al baño. Mientras hacia pis, reflexioné: Como no iba a salir. Y nuestros padres llegarían de noche, decidí sacarme la tanga. Así lo hice. Me sequé el pis de la vagina. Pero como me hacia calor decidí usar el bidet, para refrescarme todita. Eso me iba aliviar el calor. No el calor del sexo. Sino al calor del verano. Me saqué las zapatillas, medias, y las medias de toallas, la calza y la tanga. Use el bidet. Con agua fría. (sino me creen que al lavarse el entre piernas por el calor del verano, no refresca, pruebe lector. No importa si sos hombre o mujer. Funciona. Si tenés mucho calor por sexo, hay dos cosas que los calman. 1) Masturbarte. 2) tener otro sexo con una.) Como tarde mucho mi primo se acercó a la puerta del baño, y pregunto si estaba bien. Le dije que si, que ya salía. Me vestí. Me puse todo lo que me saque. Lo único que me sobraba era la tanga. No sabia que hacer con la tanga. Pensé en tirarla al tacho de los papeles del baño. No lo hice porque esa tanga me salió carísima. ¿qué hago?¿ Dejarla escondida por ahí? No. Eso no. Si la encontraba mi tío o primo, me moriría de vergüenza. Que ellos supieran que no uso ropa interior. Pero llego la hora de elegir. a)De esconderla por ahí, con el riesgo que alguien la encuentre. b)Salir con la tanga en la mano, y si mi primo me pregunta que hago con la tango, contarle. Era absurdo que no pregunte, y que no la vea. Para colmo (ya les dije como estaba vestida), como fui vestida para esa salida, no tenia bolsillo, ni nada donde esconderla. Salí del baño. Me dirigí a la habitación de mi primo para seguir con la música y disfrutar el aire acondicionado. Salí fresquita, aunque les frescura de un baño de bidet no dura horas, pero minutos si, y se desfruta. Abrí la puerta. Entré. Y la cerré tras de mí. ¿Estas bien?-preguntó. Si-contesté-. Ya que estas ahí, alcánzame la caja del CD de AC/DC que está....bla bla bla. Me di vuelta, agarre el CD, media vuelta y me dirigí a su lado. Alcancé la caja con la mano izquierda (en la derecha tenia la tanga). -¿qué tenés ahí? –preguntó- -Nada. –le conteste mientras me acostaba a su lado- -¿qué es? mostrame. O te lo quito. Eso de quitarnos cosas de las manos era un juego que hacíamos desde niños. Esta vez fue muy diferente ese quite de la cosa que lo llamaba la atención. Eso que tenia en mi mano derecha. Fue diferente porque: 1)tenia algo intimo mío (pero me arriesgue a que se entere cuando pensaba en el baño) 2)José lo único que tenia puesto era el toallón. No quería verlo porque somos familia. Es como mi hermano. Debutó con mi mejor amiga. Pasamos mucho juntos. En fin. Me di media vuelta en la cama. Dejándole la espalda. Contraje un poco las piernas. El se acercó por atrás (acostados), me abrazó para quitarme la tanga. Me puse boca abajo para que se dejara de joder. Así lo hizo. Volví de espaladas hacia él. Volvió acercarse por atrás, y me preguntó: -¿Me mostrás lo que tenés ahí? ¡o te lo quito! -No, contesté. Me empezó hacerme cosquillas, me puse boca arriba. Como me estaba por levantar se subió encima de mí. La situación era esta: Como me hacia cosquillas estaba boca arriba. Lleve a la altura de mis pechos las manos que cubrían la tanga. Y mis piernas cerradas. Él encima de mi de rodillas, las rodillas de José estaban a lado de cada pierna mía, y sus manos en las mías. Forcejeamos, y se le salió el toallón. Podía verlo totalmente desnudo. Su verga se podía ver que tenia muchísimo uso. No estaba excitado ni nada. La tenia flácida, pero igual le colgaba. -Ahhhh, José se te salió el toallón. -Que me importa ¿que escondes? -Estas desnudo, cunbrite. -no te me hagas la virgen primita. No tengo nada que no hallas visto antes. Y no tengo nada que no te hallas metido por los agujeros. Quede helada. Con lo que me dijo. -como sabes -le pregunté como para demostrarle que no me intimidaba su desnudez. -Ya sabes que entre hombres nos contamos todo. Pero no podía dejar de mirar la pija, Como les indiqué estaba flácida. Pero su glande salía de la piel que debía recubrirla. Así chiquita, se veía gruesa., y se le algo de vena. Con esto me entretuve. Me distraje y me sacó la tanga de la mano. Es se paró. Se agachó para levantar el toallón. Y pude verle el ano, los huevos (bien peludos), y el pene le colgaba, como pescado para la venta. No se si se dio cuenta que lo miré. Pero él se tapo con el toallón y se volvió acostar donde estaba, con la tanga en la mano. Me senté al borde de la cama, dándole la espalda, me dijo que vuelva acostarme que no sea tonta, que no tenga vergüenza de su tanga y de que le halla visto la pija. Le dije que no es eso, y para demostrarle me volví acostar para seguir escuchando música. Dame la tanga. No, pará me dijo. Antes voy a preguntarte porque te la sacaste. Y tuve que contarle todo eso que Ud. Lector ya sabe. El amigo de él le había contado que no usaba ropa interior, pero ambos creían que no lo hacia porque me iba a encontrar con mi desvirgadór de mi ano. Él como es “tan genio”, preguntó: (cuando le contesté que no tenia puesto tanga, y que la que tenia en la mano era la que tenia puesto, se la llevo a la cara y la olió) ¿No tenés tanga ahora?. No le dije. Nada, de nada tenés. Ni bombacha, ni corpiño. ¿Nada? Me estaba cansando, y le contesté para que dejara de molestar: No tárado. Si tuviera corpiño no se me verían los pezones, y se los señalé. Y tanga ni bombacha. Para mostrárselo me baje toda la calza por la parte de adelante hasta que quede tapada solo mi vagina. ¿viste? Quedó helado. No lo hice de atrás porque me iba a ver el orto, en cambio de adelante no me vio nada. Quizás lo sorprendió dos cosas. Una que me halla bajado la calza. Segundo que yo me depilaba. Le pedí que me guardara la tanga que no la iba a poder llevarla, y que puesta no quería por el calor. Le pedí que la esconda donde nadie la puede encontrar. Ni su hermano. Dejando el sexo de lado. Estuvimos hablando un ratito de otros temas. Dejando la tanga en sus manos, a su cuidado porque la tanga me salió re-cara, me volví acostar a su lado. Para que siguiéramos escuchando música. Cerré los ojos para olvidar el asunto, y emanaba de él ese olorcito a hombre recién bañado. Me imaginaba si su pija también tenia ese olor a jabón, Si tenia el gusto a jabón. Fantaseaba. Mientras disfrutaba su olor. Él me habló. -“a que no sabés lo que compre para navidad” -¿qué? -“adiviná” - no se. ¿qué? -“Un libro” -¿el de Bécquer? -“si María” -¿La edición que quiero? -aham corazón. ¿Lo querés mañana, hoy? -Hoy, mas vale que hoy José.¿Dónde lo tenés guardado? Pasé por encima de él, quedando de espaldas a él, repasando con la vista su biblioteca. -¿dónde está?-pregunté- -“donde nunca buscarías vos” -¿dónde? -en el mueble del frente de los pies de la cama. Hasta allí fui. Quedándome de espaldas a José, pregunté ¿dónde?. En el quinto cajón, contando desde arriba. Ese cajoncito me llegaba hasta, un poquito mas bajo que la rodilla. Tuve que agacharme. Por la emoción del libro, no me di cuenta que mi primo estaba acostado en la cama (detrás de mí). Y que de allí se veía todo al agacharme. Es decir, que yo sabia que la calza me marcaba la concha. Ya me había dado cuenta que se me desacomodó la calza y mis labios. Cosa que nunca me importó que se me vea la concha a través de la ropa. Me encanta y encantaba excitar hombres. Pero este es mi primo, mi familia. Allá al fondo lo puse. Es tuyo. Agarré el libro. Lo hojeé así nomás. Me puse contenta porque es una edición difícil de conseguir y es algo cara. Corrí hacia él, el se paró. Nos abrazamos, hay gracias. Volví al cajón para cerrarlo, y me dijo que le alcance un calzoncillo del cajón, que ya estaba seco para vestirse. No pensé nada mal en ese instante porque yo cuando él estaba en casa o me quedaba en su casa, a veces me olvidaba la ropa interior, y le pedía que me la alcanzara de mi cajón donde la guardaba. Va en realidad ninguna de las tangas eran mías, la mayoría, el 99% de ellas era de mi hermana. Yo usaba las suyas porque yo no tengo. Bueno ese es otro tema. Cual pregunté. El que te parezca mas lindo. Agarré un azul y se lo di. Me dijo que ese no porque le apretaba mucho el bulto. Me dijo que los de adelante le van justo. Agarré el que mas me gustaba. Y se los di. Delante de mi, mientras estábamos hablando se saco el toallón, inmediatamente me di la vuelta y mire al espejo, para no verlo desnudo. Uy que le pasó a la virgen Maria, ¿te dio pudor? –preguntó- Conteste que pudor no, que éramos familia. En el espejo pude verme como la calza me entraba en la concha. Se me marcaban los labios, y se notaba mucho. Se puso un pantaloncito corto, y volvimos a acostar. Subí la música para que dejara de hablar. Y me di media vuelta para dormitar un rato. Dejándole la espalda. En se instante pensaba que el debe estar viéndome el culo. No sabia si lo hacia o no. Lo que si sabia era que como tenia contraídas las piernas mas o menos hasta el abdomen. Mi vagina se había desplazado hacia atrás y se podía ver. Cuando estaba quedándome dormida siento una mano pasando por la cintura, y un bulto que me apoya de atrás. No era que estaba blanda, sino dura. Me di la vuelta de inmediato. Quedando cara a cara con José. Se puso encima. Y comenzó a tocarme los pechos por encima del top. Le decía, le grita que salga. Con la otra mano agarró de la trenza de mi pelo y me tiro fuerte, me dolió. Me intimidó Me dijo de todo: Que era culpa mía lo que estaba por hacer (estaba por violarme sexualmente). Que lo de la tanga derramó el vaso. Que yo siempre provocaba. Etc, etc. A decir verdad, el muchas veces me vio en paños menores, y en camisón. Como el cason era transparente, se me veía todo. Comencé a llorar, que no lo haga. Se lo pedía por favor. Pero (hoy doy gracias que no me halla escuchado) el seguía. Callate puta me dijo. Puta nunca me dijo. Me trataba muy mal verbalmente. Yo lloraba. Obligó a sacarme el top. Así lo hice. Chupaba los pezones. Los mordisqueaba. Los apretaba con sus manos. Yo seguía llorando, no podía creer lo que mi primo. Ese primo que no criamos juntos. Que conocía toda la vida, estara por violarme. Cuando me resigne, me dejo unos segundos libre, saco de una pierna la calza. Aproveché para empujarlo con la pierna. El me agarró del muslo muy fuerte, me hizo doler. Cerré las piernas. José logró abrirlas. Rompió las medias color piel. Se subió encima de mi. Tocó mi concha. No estás lubrica todavía “primita”. Lubrícate puta o te va a doler más. Lloraba por impotencia. Se calmó. Estaba encima de mí. Su glande estaba a tocaba mi cavidad vaginal. Mientras me besaba la boca, lamía mi rostro. Babeaba el cuello. Chupaba mis pezones, suave, y ligero a veces. Yo resignada. Quietecita. De mala gana accedí a su juego. No porque me convenció o excitó. Sino porque me di cuenta que su verga estaba tocando mi vagina. Solo bastaba un solo movimiento de José, voluntario o involuntario, para entrar mi cueva. Decidí cerrar los ojos, y si podía disfrutar algo (si te podía en una violación) Bajo una de sus manos. Creí que era para ponerla dentro de mi concha. No fue así. Me empezó a masturbar. Lubrícate perra. Me dijo. Primero con un dedo. Luego lo dos. Estuvo un buen rato. El CD ya había llegado s su fin. Ya estas dilata, me dijo. Siempre, desde que pegaste ese estirón a los 11 años he querido cogerte. Muchas veces me he pajeado pensando en vos. Lo único que me elogió, fue que pensara en mi para hacerse una paja. Ojalá todos los hombres se atrevieran a decirme eso, de que se motivan en mi para masturbarse. Eso me elogia mucho. Significa que todavía atraigo a los hombres. Cuando pase por una construcción, o por un taller mecánico, y ninguno me grite “si te agarro te parto en cuatro mamita”, me darme cuenta que estoy vieja, y comenzare a vestirme como vieja. Pero no dejaré de ser puta. Eso me conmovió que piense en mi para una paja. Pero todavía estaba algo shockeada. Saco su mano de mi vagina. Sacó un preservativo de su mesita de luz (había un montón). Se lo puso. Allí recién pude ver su venosa pija a su máximo tamaño. Luego llevo sus manos detrás de mis hombros y me agarro la nuca. De un solo envión entro de una en mi concha. Yo pegué un grito. No muy fuerte. Pero si para que nos pudieran oír los que pasaran caminando por la vereda. No grites que no sos virgen prima. En este instante te quiero disfrutar Maria. Como tenia los brazos trabados no podía sacarlos. No me excitaba mucho como me hacia la concha. Porque salía despacito, y entraba de una. Estuvo bombeándome como diez minutos, luego se detuvo. Siguió pero muy lentamente Yo miraba el techo. Y abría las piernas para que se sintiera más cómodo y acabara pronto. Cuando comenzó a bombearme nuevamente violentamente, me dijo “uy estoy re caliente, hace como dos meses que no cogo” Cuando bombeó en los últimos movimientos, acabándome. Una fantasía menos. La fantasía era echarme un polvo por lo menos. Quedándonos en la misma posición. Yo sockeada porque mi primo me violó. Y él dentro de mí disfrutándome. Me decía cosas lindas y obscenas. Me comentaba como me había disfrutado. Tomándome de la cintura, sacó su arma con la cual me ultrajó. Saco el preservativo con mucho cuidado. Golpeando su pija contra mi vientre. Sonriéndose. Volvió encima de mí. Con ese preservativo lleno de leche. Ese preservativo tenia mucha leche. Un montón. Lo agarró de la boca. Hizo presión para que no salga semen y me dijo chupe el preservativo. Pero no donde quedó la leche. Sino de la otra parte. La parte donde mi vagina rozó. Me dio asco que me lo pida en esa situación. No me daba asco hacerlo, porque ya lo había hecho. Así no primita. Me mostró el. Y se chupó el forro donde quedaron mis líquidos. Pasó sus dedos por mi boca. No se en que momento pero bajo su mano y de su pija que tenia leche me la metió en la boca. Le di el gusto y luego corrí la cara. ¿No te chupas mi leche? No –contesté- Vació toda la leche por todo mi cuerpo y cara. Con la mano me esparció toda su leche. A esa altura no me importaba nada. Solo quería que termine. Buena primita eso es todo. Te disfruté joya. Ahora te toca disfrutar a vos. Porque quiero que goces. Comencé a llorar de nuevo. Muy dulce comenzó a besarme la boca. Dulce. Bajó por mi cuello. Siguió por entre los senos. Se detuvo en uno. Jugó con su boca en mis pezones. Una de sus manos jugó en mi otro seno. Lentamente. Mordisqueaba mi pezón. Eso llego a excitarme La boca de José hizo un pequeño stop en mi ombligo. No lo detuvo. Agorándome de las caderas, y yo para que le sea mas fácil abrí las piernas, me paso la lengua por toda la raja. Jugó con mi clítoris. Mi concha estaba que estallaba con su lengua visitándola. Yo, dejé de llorar como pelotuda. Me regalé a mi primo. Mi respiración se hizo mas profunda y pausada. Mi columna se levanta del colchón de la cama de José. La lengua de José recorrió mi cueva. Mis caderas se movían. Me dio vuelta. Me puso boca abajo. Se subió encima. Me dijo cosas lindas y chanchas, besó mi cuello. Bajó lenta, lenta, lenta, muy lentamente por toda mis vértebras. Dejando un camino de baba. Quedando su boca frente a mi cola. Levante la cola con las rodillas apoyándolas en la cama. Abrí mis piernas. Chupo mi ano. Suave, sueva, suave. Volvió a ponerme boca arriba, chupó mi concha. Se subió en mi. Me penetro con la mano. Me indico que tenia tres dedos en mí. Me masturbó con su mano. Me hizo el amor con la mano. Empecé a gemir. No me importaba si me oían de la calle el placer que me daba mi primo. Solo quería ese orgasmo que estaba en la punta de sus dedos. Estaba toda transpirada. Me tocaba sola los pechos. Pedía a José que me penetrara con su pija. Que no daba más. Me chupaba los dedos propios. Llegando su mano a mi boca, luego que acabé, me hizo chupar mis jugos. No dejándome descansar me penetró, lentamente. Sacó otro preservativo, se preparó, y le dije que no lo use. Que me coja sin forro porque tengo puesto un diu. El chocho de la vida Ya era mucho para ese día. 1ro, cogerme, 2do cogerme sin forro, estaba, se veía, muy contento. Se sentó de rodillas en la cama. Yo acostada. Mis piernas abiertas lo abrazaban. Mis pies tocaban el colchón. Sin fuerza para montarlo. Tomo desde mis glúteos, caderas y cintura. Comenzó a moverme. Lentamente, muy lentamente. Mi espalda se arqueaba, se arqueaba. Lo único que salí de mi boca era AHHH, AAAH, AAAAH, SIII, SSSIII. Lo no se convirtieron en “si, cogeme”. Cambiando de posición, mis pantorrillas quedaron a la altura de sus orejas. Esa posición siempre me excitó. Me hace perder la cabeza. No si porque el clítoris tiene mayor sensibilidad o que. Pero yo así gozo mucho. Se movía lentamente, yo estaba a punto de estallar en otro orgasmo. Dejando la posición de patitas al hombro. Nos pusimos en la posición clásica. Ese jinete, que es mi primo, estaba montándome. Acompañándolo con mis caderas en los movimientos, y empujándolo con mis piernas abrazados a su cintura, quería apresurar mi orgasmo. Cuando comenzó mi polvo, lo abrace con lo brazos del cuello y lo acerque a mí. “Seguí no pares primo que acabo”, le dije. Yo comencé mover lentamente mi cadera, porque m orgasmo asó lo pedía. Como si estuviera violando nuevamente comenzó a bombearme fuerte. Y José llegó al orgasmo justito un momentito antes de terminar el mío. Cuando acabamos los dos. Nos encontramos abrazados. Cuando se estaba por mover para sacarla, le dije que paré. Que quería ver algo. Bajé mi mano hasta donde su sexo entraba en la vagina de mi cuerpo. Pasé los dedos por la bese de su pija (lo único que quedaba afuera), ya que todo el tronco estaba dentro. En las sábanas y de la concha con su pija dentro todavía salía leche. Se veía que no cogía desde hace mucho tiempo. Unté algo y me lo unte en mi lengua. Luego sellamos con un beso ese sexo placentero. Pero por la violación primera todavía sigo enojada con él. Si hubiera hecho eso desde lo primero, hubiéramos aprovechado mas el tiempo. Luego que luego su tronco de mi se fue al baño a bañarse de nuevo. Yo me quedé con el aire acondicionado, escuchando música, y tomando leche fresquita de mi primo que sacaba de mi concha. Hasta que se baño, me llegue a masturbar de nuevo. Luego me bañe yo. Me vestí como antes. Excepto la tanga que no quería ponerme. Y las medias que mi primo me rompió. Luego de estar cambiaditos, fuimos con la moto del él a comprar medias nuevas para que no noten nuestros papis. Luego cuando llegaron a casa nuestros padres, me despedí con un beso de primos y primas. Despedí a mis tíos, dejando la tanga en su casa para navidad por sí la necesitaba. Ambos prometimos no contarle a nadie lo nuestro. Pero como es obvio. Él contó a su hermano. Yo a mi hermana. Esa fue mi primera vez que me violaron Esa fue mi primera vez que tuve sexo con un pariente. Esa fue mi primera vez que tuve sexo con alguien prohibido. Pero fuera, abajo las inhibiciones. Arriba la lujuria y las orgias. ------------------------------------------------------------------- Eso es todo por ahora mis admiradores. Para sugerencias, contacto, intercambio de nuestras experiencias, pueden hacerlo a: fantasmal@uole.com No se si les comenté que soy de Buenos Aires (Argentina). Soy del Conurbano Bonaerense. Vivo cerquita de Merlo |