CON EL HIJO DE MARIANO - 3ª Parte



    HIZO COMPLOT. El Hijo de puta HIZO UN COMPLOT para tenerme
nuevamente gratis.  Como me dijo. Yo no soy egoísta. Y me compartió. Y me
partieron.
     
    Pasados unos días de que intentó violarme. Pero no pudo. No pudo violarme,
porque después me entregué solita. Como buena mujer que soy.
     
Llegué a trabajar. Estaba fresquito el día. El departamento estaba muy cálido. La
calefacción parecía que estaba al máximo. No me fijé. Que hacia mucho calor,
hacia.
 
Agarré la nota que me acostumbraba, generalmente Mariano, para saber que tenia
que hacer. Ese día no había mucho. La casa la limpié el día anterior. Como las
compras que debía hacer. Solo quedaba lavar la ropa. Era mucha. Pero no lleva
mucho tiempo con las maquinas.
     
    Cuando entraba al living para poner la radio, encontré a Gaby estudiando. Se
levantó. Nos saludamos con un beso francés. Yo no quería mas de esa vez de
sexo, pero que no me incomodaba darle un beso de esas características cuando
estemos solos.
     
    Lo abrase del cuello. Me tomo de la cintura, apoyándome contra su sexo. No
la tenia dura.
    Metió mi lengua en mi boca. Chapándola, absorbía su saliva.
    Separando nuestras bocas. Tragando la saliva de Gaby lentamente, no sin
antes pasarme por toda la boca para disfrutarla. Dejé en él mi saliva.
     
    Llevándome hacia él firme. Tocándome los glúteos (pensé “me va a hacer la
boleta de nuevo”); me dijo:
     
    -Maria. Tenés que hacerme un gran favor.
    -¿?. Pregunté.
    -Hoy viene un amigo a almorzar. Vamos a ver unas películas. Probablemente
se quede hasta que llegue papá. A mi amigo hable muy, pero muy bien de vos. Le
dije de lo hermosas y sexy que sos. Hablé de tus curvas. Y tu prominentes pechos.
    -¿y?¿Qué favor querés que te haga?. Pregunté.
    -Prendí la calefacción para que te vistas como vos lo haces. Vestiste
provocativa. Él no me cree que en mi casa trabaje una piba, un pendéja. Y me dijo
que no debes estar tan buena como le cuento.
    Entre intercambios de palabras. Acepté. No vi nada de malo.
     
    Volví a peinarme. Alisé mi cabello. Hasta que quedó como salí de casa esa
mañana. Quedó como recién hecha una planchita. Aunque plancharme el cabello
no me hace falta, por tenerlo lacio (lastima que tengo enrulado abajo, jejejej).
    Pinté mis párpados de negro suave.
    En el rostro no me hice mucho. Solo los ojos y me pinté la boca de un color
suave.
    Fuimos a mi pieza. En donde me cambio. Allí tenia baño. Y muebles para
guardar ropa mía. Ropa de empleada domestica. Como para prostituirme. Me era
mas practico tener allí esa clase de lencería porque en casa me molestarían las
preguntas o las cargadas si veían lo que tenia. Tal vez sospecharían. Hasta hoy en
día. Mis amigas, novia, amigos, y exs saben que fui puta. Que fui prostituta mejor
dicho. Aunque no me consideran puta. Y no lo soy, excepto en la cama. Bueno,
pero ese es otro tema.
     
    Fuimos a mi cuarto a que vea. Mientras elegía el perfume. Elegí el que me
regaló Mariano.
     
    Pregunté al hijo de Mariano Que eligiese la ropa que me pondría. Que se
fijase en el cajón.
    Abrió los cajones. Saco unas cuantas prendas mías. Al fin eligió:
    Remera ajustada celeste. Me llega ligeramente mas arriba que el ombligo. No
era transparente. Pero sí muy fina, frágil. Y se notaban mis pezones. Me dijo que no
use corpiño (no hace falta hoy en día porque los tengo a los senos bien paraditos)
Lo miré. Gaby insistió. Acepté.
    Me dijo que le muestre los jeans que tengo, los elástizados.
    Eligió un blanco de verano.
    Ordené que saliera. Así lo hizo.
    Me puse la remerita. Acomodé mi cabello.
    Me cambie de tanga. Me puse una mas chiquita. De esas que son como hilo
dental. Y solo tapan los labios vaginales. Me puse las zapatillas con la medias de
toalla.
     
    Sonó el portero. Era su amigo.
    Salí de mi pieza a decirle a Gaby que estaba lista para los ojos de su amigo.
    Mirándome, me dijo ¿no querés ser mi novia?. NO, le conteste. Estas
preciosa, retrucó. Divina. A ver, una vueltita.
    -No me dijo. No te pongas tanga.
    Le dije que así me iba a quedar. Que no joda. Que ese pantalón lo uso con
tanga porque sino se me mete en la vagina. Y se ve todo. Con tanga y todo si se
me metía bien en la cola. Eso no me molestaba.
     
    Sonó la puerta del depto.
    -Anda a living, prendé la TV, y quedáte sentadita en el sillón.
    Como buena mujer que soy. Lo hice.
     
    Se oía que lago decían en la cocina. Solo se escucho una sola cosa. De parte
de Gaby. ¿andá abajo y comprá varios?
    Me dijo que bajó a comprar cervezas.
    Cuando subió. Se oía que murmuraban algo. Vinieron los dos.
    Me presento a mi primero. Luego a él. Se llamaba  Pablo.
     
    Pablo era mas alto que Gaby. Y más alto que yo. Tenia 1.75 +o- de alto. Piel
blanca. Ojos marrones. Bien frontales. Mirada aguda. Pelo corto, negro. Cejas
pequeñas. Boca normal, y bien formada. Dientes blancos. Típico de los pibes de
Barrio Norte. Tenia 18 años él. Uno menos que yo.
     
    Me paré para saludarlo con un beso en la mejilla.
    Cuando me paré.
    Hola, le dije.
    “No sabía que los bombones hablases”, me dijo.
    Nos salé con un beso en la mejilla.
    Ricardo correspondió. Tocándome la cintura. No me sorprendió, porque
muchos hombres me hacen eso.
     
    Primero estuvieron hablando ellos mismos. Gaby y Pablo fueron a buscar lo
que habían comprado. Trajeron los tres vasos. Y la cervecita.
    Nos sentamos en el sillón los tres. Cada uno al lado mío. A mirar la película
que trajo. Era una subidita de tono. No era porno. Algo así como una erótica.
    Pablo fue al baño.
    Quedé con Gaby. Me abrasó acercándome a él. Corrió el pelo del oído.
Susurrándome me preguntó por su amigo. Que pensaba de él. Respondí que esta
re-fuerte. 
    Aparte se veía a través del pantalón de Pablo el bulto. Llevaba un jean
ajustado. Cuando se sentó al lado mío no le sacaba la mirada.
    Luego me comentó que Pablo dijo en la cocina que era re linda. Y que cuando
me había visto casi se le pone dura.
    Me preguntó si era capaz de dejarme coger por Pablo. “Prefiero los hombres
mayores a mí. Contesté. Porque se mueven mejor que lo jóvenes.
    Luego me comentó que contó a Pablo que tuvimos algo. Y que su amigo no
cría. Que le diera un beso francés delante de Pablo.
    Tanto insistió. Que acepté.
    Llegó Pablo. Nos encontró juntitos. Se sentó al lado mío.
     
    En la peli habían pasado muchas escenas de sexo. Nuestra conversación,
gracias a la película hablábamos de sexo. Entre Pablo y yo teníamos confianza
para hacernos preguntas de sexo muy intimas. Ni me di cuanta cuando
comenzamos hablar cosas intimas.
     
    Luego se llegó a la conversación sobre orgías. Me sentí algo incomoda
porque estaba en el medio. Me levanté con la excusa de buscar cerveza. En la
cocina me di cuenta que se me habían parado los pezones. Y se notaba con la
remerita.
    Me senté de nuevo entre los dos.
    Comenzó otra escena de un tipo que estaba en el estacionamiento con una
mujer. Y ella no llevaba tanga. Solo una minifalda.
    Al comentario de Gaby caí como una tonta.
    -¿por qué no se pondrá tanga es mina?
    Como reflejo contesté:
    Es más cómodo no usar.
    ¿Por?. Preguntó Pablo.
    Porque es mas como no usar que usar. No digo que ponerse una tanga sea
incomodo. Pero no usar estas mas libre.
     
    ¿Vos usas ropa interior?. Preguntó Pablo.
    Me asombró su pregunta. No porque la halla echo. Sino porque la confianza
de las preguntas que me hacía.
    Decidí contestarle:
No uso. Solo cuando me pongo jeans usaba. Pero que no usaba tanga normal.
Que prefiero ponerme de las más chiquitas que halla visto. De esas que tienen
apenitas un hilito. Tipo hilo dental. De esas que solo tiene el triangulito suficiente
para tapar los labios vaginales.
    El pibe quedó helado por la explicación y por lo directa.
     
    Solo dijo: En serio.
    Si. Contesté.
    Preguntó cual era la que tenia puesta. Le contesté la que son como hilo dental.
    Comenzó a decirme Pablo que solo lo hacia para presumir. Me enoje un
poquito. Como desafiándolo. Le pregunté que viera. Así sentada me desabroche el
botón de pantalón. Baje el cierre del pantalón. Y baje mis pantalones hasta los
muslos. ¿viste?. Le dije sonriéndome, con maldad para hacerlo sentí incomodo.
Trate de subir el jean. Gaby no me dejó.
    ¿y te convenció? Le dijo Gaby. Me trajo hacia él. Me besó. Me deje besar. Lo
besé.
    A decir verdad, con el alcohol, la película erótica, la conversación de sexo, y
esta exhibición me excitó un poco.
    El estaba medio acostado al sillón. Encima quedé yo. Con mi trasero al aire
apuntando el cuerpo de Pablo. No me di cuenta de eso en el momento.
     
    Besándonos en la presencia de Pablo. Subiéndome a el completamente. Abrí
las piernas, dejando descansar las rodillas a lado del cuerpo de Gaby.
Besándonos como la primera vez. Me olvidé completamente de Pablo. Cuando me
subió la remera Gaby dejando mis pechos al aire, me acorde de Pablo.
    Pedí a Gaby que parara que estaba Pablo. Me abrazo con los dos brazos, y
sentí un cuerpo desnudo.
    Enojada, porque un triple no pensaba en ese momento.
    Con Pablo atrás me terminó sacando la remera. Quedé con las tetas libres.
Pablo me besaba, mas que besar, me babeaba el cuello.
    Puede darme un poquitín la vuelta. Vi su pene.  Vi el pene de Pablo. Tenía
puesto el preservativo. Entonces entendí que lo habían planeado todo. No me
importó en el momento. Con 18 años y tan grande, gruesa, larga, y burra, digo
cabezona. Era más grande de lo que dejaba ver su pantalón.
    Le dije que triple no. Que de a uno.
    Aceptaron. Ahora el problema era quien comenzaba.
    Dejame a mi primero Gaby. Vos ya la cogiste.
    Lo dejó como buen amigo que es Gaby a Pablo.
     
    Pablo se paró. Me levante para que Gaby saliera del sillón para que lo deje
para nosotros. Así lo hizo.
    Agarré esa pìja joven de Pablo. La masturbe un poco. Comencé a meterla por
la boca. Cuando la saqué de la boca le dije que se sentara. Se sentó. Yo me
arrodillé. Trague, trague la pija. Era grande. Pero mi garganta estaba bien
entrenada. Hoy en día, casi no me ahogo con ninguna.
    Cuando le hacia ese pete a Pablo, le decía a Gaby que él tenia razón. Que
chupaba como le había contado.
    No me importó en ese momento que lo cuente. Pero me hicieron sentí un
objeto sexual. Como un juguete.
    No le di importancia. Seguí jugando con el glande de ese nuevo amigo. Agarró
mi cabeza quedando esa fruta fuera de mi boca. Hizo que me acueste en el sillón.
    Besándome. Pasaba sus manos por mi cuerpo. Llegando a mi vagina.
Masturbándome con sus manos. Bajó su boca a mi concha depilada. Estaba tan
excitada. No solo por Pablo. Sino porque sabia que después de Pablo iba a
montarme otro macho. Que pronto tendría otro hombre descansado para mí solita.
No aguanté la excitación, llegando a mi clímax por todo esto, y por la hábil lengua
de Pablo en mi concha, sus manos visitaban también la vagina, cintura, caderas,
senos, cola. Llamé con mi boca, podía hablar poco. Hice señas con las manos a
Gaby para que se acercara. Le hice la seña con la mano vacía en mi boca como si
hiciera sexo oral a un hombre. Como bien entendedor que es. Se acercó. Bajó sus
pantalones. Hacia el pete a Gaby. Pablo se dio cuanta, y comentó, es una puta es
mina. Sino fuera porque estaba re caliente=excitada, lo hubiera mandado a la
mierda. Se salvó también porque tenia una gran poronga. Nada más.
    Moviendo mi cintura en la jeta de Pablo, porque sentía lentamente
inalcanzable el orgasmo.
    Dejando mis piernas a un lado, apoyándoselas entre el antebrazo y el bíceps.
Abierta y dilatada espera la pija de Pablo.
    Gaby me empujaba la frente porque parece que le dolía. Yo no me daba
cuenta.
    Pablo comenzó a bombearme lentamente. Lentamente la sacaba, lentamente
la ponía.
    Pedía, luego se lo duplicaba diciéndole a Pablo “dale cojéeme, fuerte, más
fuerte, dale, seguí, rápido, dale”.
    Para no esperar tanto su juego, ayudaba con mi cintura y cadera, para llegar al
mi polvo.
    Dejó mis piernas libres. Lo abrasé de la cintura para acompañar su
movimiento.
    Bombeando más ligero, y lamiendo los pechos, acompañando por mis
movimientos dábamos ligeramente rienda suelta a nuestra lujuria.
    Ni bien comenzó a bombearme más ligero estallé en mi orgasmo. En un
aaaaaaaahhhhyyyyyyyy ssssssssssssshhhhhhhhhhhhhmmmmm. Siiii. Porco
tiempo.
    Cuando estaba por acabar le pregunté si no quiere acabarme en la boca
antes de acabar en el forro. Gustoso me dijo “dale”. Se sentó en el sillón.
Agachándome, comencé a mamárcela. Saliendo por mis comisuras la leche
caliente de Pablo. No terminaba más. No la tragué porque recién lo conocía. Se la
escupí encima de su propia pija.
    Volví a sentarme en el sillón. Satisfecha por mi orgasmo. Satisfecha por la pija
de Pablo, cerré los ojos. Reposando mis tres dedos medios del la mano,
tocándome la vagina, y con la otra la boca. Como masturbándome
inconscientemente.
    Le pedí a Pablo que valla buscar algo de tomar a la cocina.
    Como tenia los ojos cerrados, no me di cuenta cuando Gaby se me acercó, y
me golpeo con su pija el rostro. Pegándome en la nariz, me dijo, ahora me toca a
mí.
    Por dentro de mi dije MMM. Metí la pija en la boca. No. No doy mas, me dijo.
    Se acostó en el sillón. Entendí perfectamente. Es de las posiciones que me
encantan. Porque controlo todo. La profundidad. La velocidad, intensidad. Me situé
encima de su sexo. Dejando el mío arriba. Fui acercado mi sexo al de él
lentamente. Mi mano tomó la polla. La tire un poco hacia mi lado. Me senté
lentamente. Me metía la pija en la vagina despacio. Despacio fui sentándome.
Comencé a montarlo. Haciendo varios movimientos.
    Una mano toca mi hombro. Era Pablo dándonos cerveza. Tomamos.
    Quedando acostado Gaby. Yo sentada encima de su órgano. Pablo me
tocaba los senos de atrás, y me decía cosas lindas y obscenas de cuando entró en
mi. Gaby tomándome del cuello me acercó. Besándonos con el hijo de mi jefe sentí
el peso de Pablo a espaldas de mi.
    Quise hablar. Me dijo Gaby “Shhhhhhhhhhs”. No te va pasar nada, y no vas
hacer nada que no hiciste antes.
    Pero quedamos que trío no. De a uno guachos.
    Pablo no me dejaba mover, y Gaby tampoco.
    “Por atrás no puto”, le dije a Pablo.
    No me hicieron caso. Estaba jugada. En ese plan morboso, planeado, y bien
pensado para esa orgía.
    No podía gritar, porque quien me iba a creer que fui obligada. Sabiendo que
había clientes, matrimonios de por medio que corroborarían que daba servicios
sexuales a quien me pagaran. Decidí resistir. Aguantármela. Que le haría una
mancha mas al tigre. Igualmente las relaciones anteriores a la fuerza no fueron
para nada malas. Excepto una.
     
    Gaby me tenia agarrada de debajo de las axilas. Yo bien agachadita,
estábamos cabeza a cabeza con Gaby, no subiendo mucho mi entrepierna porque
se iba a salir la pija de Gaby de mi vagina. Pero parando la cola lo mas que podía.
    Agarré firmemente mis glúteos para abrir mi ano, para alojar la verga de
Pablo.
    Le pedí por favor que la metiera despacio hasta estar dilatada
completamente. Si, contestó.
    Se puso un nuevo forro, comenzó a empujar lentamente.
    Dolía. Con mis manos abrí lo mas que pude mi ano. Pablo con una mano
ayudaba. Con la otra manejaba la pija en mi culo.
    Dejé mis manos de ocuparme de mi ano. Agarré los almohadones del sillón.
Transpiraba en ese instante mas que cuando me echó el polvo anterior.
    El glande entraba. Faltaba el tronco. Ese largo tronco. Ancho. El preservativo
hacia su trabajo. Pero me sigue gustando sin preservativo y sin cremas. No hay
mejor lubricante, que el natural.
    Parte de su tronco lo sentía. No entró toda. Pero hasta donde había entrado
bombeaba y bombeaba.
    Gaby comenzó a moverse en mi vulva. Yo no lo podía hacer porque faltaba la
mitad de la pija de Pablo para que entre toda. Para estar toda dilatada.
    De atrás Pablo comenzó a tocarme los pecho y besarme. Se movía en mi ano.
¿Te duele? me preguntó él. Que no. Que siga metiendo y bombeando. Sí, me dijo.
Y lo que faltaba me la metió de uno. No pude moverme mucho porque la mano de
él me sujetaba de atrás. Y Gaby también. Yo lloraba de dolor. Siempre cuando me
hacen eso siento que soy violada. Y se lo dije que me violó. Me hizo que me calle;
diciéndome “callate puta”. “vos me decías puto, acá está tu puto”, “¿quién es más
puta, puta?”
    Empecé a llorar, no por la pija en mi culo, sino porque me la metió de una. Y
porque era un rencoroso. Y también de dolor.
    Comenzaron los dos a bombearme. El dolor del culo no se pasaba. Pero si se
sentía placer anal. Pronto cuando empezó a dejarme de doler, comencé a gozar el
sexo anal. Abracé del cuello a Gaby. Moviéndome al compás de ellos.
    No era suave Pablo con mi cola. Entraba de una, y salía de una. No me gusta
así el sexo anal, ni vaginal. Salvo cuando estoy por acabar.
    Me bombeaba con fuerza. Y me gustaba, gozaba. Podría hacer sido mejor.
Gaby por atrás estuvo mejor cuando me tomó días atrás.
    Ya acabo puta me avisó Pablo. ¿y?. Le dije. Acabá.
    Sacó su pija, le sacó el forro. Fue a mi cara para que se la chupe y acabe en
mi boca, enojada, le di vuelta la cara. Dejándole mi nuca. Se masturbo, apenas
creo que movió tu pene, y me acabó encima del cabello. Luego con su mano me la
desparramó.
    No le hice caso. Se sentó en la silla para ver como Gaby seguía cogiéndome.
Cambiemos de posición. Quedé boca arriba. Montándome Gaby, comenzó a
hacer el amor, como aquella vez. Enseguida me corrí. Enseguida acabé. Abrí bien
las piernas para que Gaby acabe. Asó lo hizo. Le di un beso francés. Se levantó.
Salía de mi comisura vaginal la leche de Gaby. Me senté en el sillón frente a Pablo.
Pase mi mano por mi concha, unte en mis dedos la leche que salía, y la saboree y
trague. Como haciendo burla a Pablo. Hice lo mismo dentro de mi vagina. Metí mis
dedos, y algo de leche y me la trague. Se fueron a lavar. porque tambien como yo
estaban re transpirados. Pero yo aparte de traspirada tenia olor a leche de palo.
     
    Me fui a bañar. Satisfecha por los dos tipos.
    A Pablo le hice creer que no me gustó todo lo que me hizo, para que no sea
tan soberbio, creído. No crean que no me dio ganas de pedirle su número de
teléfono. Me encantó como coge. Ese estilo que te hace sentir como una
cualquiera. Como puta.
    Salí de bañarme. Me puse la ropa para trabajar. El top blanco. La calza roja
sin tanga. Me acomodé la vagina para que me entrara la calza y se note mi chichi.
    Fui a donde estaban los muchachos, y estaba Pablo hablando de mí. De lo
perra que era. Y esas cosas. Luego entré. Puse la radio, apagué la TV.
    Pablo se despidió de mi con un beso en la boca. Tambien besa muy bien. No
crean que me he enamorado de él por como me cogió. Me han cogido machos
mejor que él. Y mas lindo que él, y platudos, que estarían dispuestos a todo por mi.
El no era nada. Solo un objeto sexual para mi. Y sé que lo puedo tener cuando
quiera. Como a todos, o la gran mayoría de los hombres. Sé que a Pablo lo puedo
tener con una simple llamada de teléfono.
    Me toco cuando me besaba, y se fue.
    ¿Cuándo se va a repetir de nuevo bombón?, me dijo. MMM, no se.
    Pero igual te llevas un buen recuerdo de mi, ese polvo que tuviste en mi, y que
yo tuve para vos.
    Y algo más, contestó.
    ¿?, pregunté.
    Sacó de su bolsillo la tanga. Esa que me sacaron. Hipo hilo dental. Tenía solo
una pequeña telita para cubrir mis labios vaginales.
    No me la quiso dar. No quiso devolvérmela. Se la llevo de recuerdo. Cuando
se fue me dijo, debe ser cara, se ve que es muy fina. Para colmo es de las caras.
Me costó muy, pero muy cara. Me la ponía cuando me llamaba algún viejo guitudo
para que labure dentro de mis “virginales” orificios. Luego me dijo que hace eso
con todas las mujeres que tiene sexo. A cada mina que coge se las pide. Me dijo,
no se si exageró pero, que tiene un montón. Que de todas las tangas y bombachas
que tiene, no hay dos prendas que sean de la misma mujer.
     
    Terminé mis quehaceres. Terminó mi horario. Y me fui.
     
    Si, enoja de nuevo, porque los dos manejaron la situación. Especialmente,
Gaby no quiso que lo monte. No se dejó cabalgar.
    Pero eso no se quedó así. Me desquité muy bien. Ese relato se titula "Con el
hijo de Mariano_4ta parte)
    Pero esa es otra historia. La recuerdo como si pasó ayer. Me va a llevar horas
escribirla.
     
        No fue el mejor trio en que participé. Ni la mejor orgia. Pero debo admitir
que los muchachos me la hicieron muy bien.
    siempre en encanta cuando algún macho planea algo tan simple como esto
para tenerme. Siempre y cuando no gocen ellos solos. Sino que me hagan gozar.
    Esa tarde la pase muy bien.
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    Los relatos se me estás haciendo muy extensos.
    Les recomiendo para que la entiendan mejor, y les resulte mas como
impriman el relato. Los próximos serán mas extensos. No porque yo quiera. Sino
porque salen así. Porque trato de recordar todo antes contarles casa experiencia.
Me gustaría saber si le aburren que sean extensas mis historias.
    Pueden comunicarse conmigo a fantasmal@uole.com
    Pueden comunicarse conmigo para intercambiar experiencias, etc.
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    Como saben todos mis lectores. Contesto todos los e/mails. De cualquier
índole.
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    Como les conté en relatos anteriores, soy de Argentina.
    Triste por todo lo que pasa aquí. No se como estarán en España. Hasta en el
fútbol estamos mal.
    Le agradezco por esta página de Jaime-ana, con su permiso, a todos los que
me escriben. Todos los que me escriben son de este país. Tan rico. Para el ex -
granero del mundo. Para un ex –potencia. Les dejo a mis Lectores y lectoras un
cordial saludo.
    PD1: Me gustaría recibir algún e/mail de personas de otros paises para saber
algo más de su cultura.
    PD2: Un saludo especial para jaime-ana por tener y mantener una pagina muy
completa. Un saludo para ellos.
     
    Chau y besitos a todos, les deja su Fantasmita Argentina, a todos los habla
hispana. Y a los otros también, pero no creo que me lean nunca. Por esta obvia
barrera.