HISTORIA DE MI PRIMERA VIOLACION


Mari vivia en el primer piso, debajo justo del que yo trabajaba dando clases particulares a un chaval de 1º de ESO. Era la hermana de una amiga mía, pero nunca llegue a hablar con ella. Tenia 3 años menos que yo y por aquel entonces tendría 18 recién cumplidos; y estaba realmente buena. Al igual que su hermana, tenia un culo grande, aunque eso me excitaba muchísimo y me imaginaba como debía de ser encularlo; sus tetas eran también grandes y generosas, no tanto como las de su 
hermana, pero mejores a mi gusto (las tetas de Maria Jose me parecen demasiado grandes...). Frecuentemente me masturbaba pensando en ella, en como debería ser desvirgarla (pues suponía que con esa edad debía ser virgen aún); otras veces me imaginaba que entraba en su habitación 
mientras dormía, la destapaba y me la follaba... ella que se despertaba e intentaba evitarlo, pero la obligaba a seguir acostada mientras le metía, a duras penas, la polla por su coño. 

El caso es que hace cinco meses, la vi una noche, un Jueves de cata, iba bastante tocada, pues caminaba a unos 5 m. por delante mío haciendo eses, no muy marcadas, pero se notaba que se había pasado con la bebida. Le mire el culo, que parecía decirme "metemela"; sin darme cuenta me halle empalmado y con la decisión de acercarme a ella y lanzarme a su boca y besarla, pensaba que si tenía suerte me la podría follar esa noche. Pero cuando me acerque lo suficiente, saco las llaves de su portal y se metió dentro... dude durante un segundo antes de que la puerta empezase a cerrarse, y me colé detrás de ella. Mari se dio cuenta, e hizo el amago de girarse para ver quien era el que se había 
introducido en el portal con ella. Me entró un poco de miedo supongo, pues ella se podría asustar de verme allí así que la cogí por detrás y la lleve a una esquina del portal (justo en un rincón oscuro donde 
están los contadores del agua) mientras le tapaba la boca con la otra mano. Realmente estaba muy bebida, pues no intento gritar ni nada (quizá también fuese miedo) aunque siempre opuso resistencia. Busque en mi bolsillo un pañuelo de tela y se lo metí en la boca, y después se la volví a tapar con la mano. Se puso bastante nerviosa y se agito con violencia. 

-       Si te mueves o gritas, te mato...

Fue lo único que le dije antes de bajarme los pantalones y los calzoncillos y quedarme con la polla al aire. Le subí la falda, mientras apretaba su boca con mi mano. Le sobe todo el culo antes de bajarle las bragas. Empezó a gemir, pero le baje la mano desde la boca al cuello y repetí:

-       Te mato, puta!!

Tenía su culo tocándome la polla y esta parecía que iba a reventarme, retire el prepucio, le separe las piernas y se la introduje con gran dificultad por su chochito peludo y rico. El placer fue increíble. 
Mientras se la metía y sacaba por su raja, le metí la mano por debajo del sujetador y le sobe las tetas. La pobre estaba temblando aunque ya no oponía resistencia, solo gemía y sollozaba. Cuando el placer de mi polla fue en aumento, aumente la fuerza y rapidez con que se la metía, hasta el punto que se me salió varias veces y tuve que volver a introducirla en su coño chorreante (no se si de fluido vaginal o sangre). Finalmente me corrí, una de las mejores corridas de mi vida. Se la saque y si retirar la mano de su boca me subí los pantalones y los calzoncillos como pude. Le saque el pañuelo y la volví a amenazar de muerte si se atrevía a mirar mientras me iba o a contar algo.

Justo cuando llegue a mi casa, me entró el pánico. Si me pillaban la habría cagado. Durante los 4 meses siguientes deje de darle clase al chavea y no salí mucho a la calle. Para no levantar posibles sospechas, seguí manteniendo el contacto con Maria José, que nunca me llego a contar nada sobre lo de su hermana, solo que tenían un problema muy gordo en casa... 

Esta historia no es verídica. Puedes dejarme tus impresiones en 
sedentario@navegalia.com