HISTORIA DE ROSA
| Hola mi nombre es Rafa y les voy a contar
la excitante historia que me sucedió hace unos días.
Me gano la vida trabajando en un hospital como empleado de mantenimiento y además tengo una empresa de instalaciones y reparaciones y voy por las casas instalando y reparando cualquier cosa, y lo que les voy a contar me sucedió en casa de una clienta llamada Rosa, a la que conozco de trabajar en el mismo hospital que yo, ella es empleada de la limpieza y un día me dijo que quería montar en el balcón de su piso un cierre, con lo que tenía que ir a su casa ha tomar las medidas necesarias para montarlo. Voy a hacer un alto en mi historia para describir a Rosa. Tengo que decir que Rosa esta casada, al igual que yo y que esta “buenísima”, morena, ojos negros, labios gruesos, un par de tetas fascinantes y un culo de ensueño, es decir una tía buena, buena y que a mi me ponía excitadísimo cuando me la encontraba por el hospital. Siguiendo con la historia, quedamos una tarde en el hospital que al día siguiente iría a su casa a las diez de la mañana para tomar las medidas oportunas del cierre y así lo hice. Llame a la puerta y me abrío Rosa que como era verano llevaba puesta una camiseta de playa larga, intuí que sin sujetador por el movimiento de sus tetas y que se encontraba sola porque su marido estaba trabajando. Entré y me guió hasta el balcón donde empecé a desarrollar mi trabajo. Mientras lo hacía, ella se sentó en el sofá del salón a esperar, hablando de cosas banales, ya sabéis, que calor hace hoy, etc,... pero en una postura que me puso a 100 por hora pues pude verle el muslo y un poco de la braga roja que llevaba puesta y lo que más me excitó es que ella se percató de mis miradas pero no hizo nada por taparse, al contrario descruzó las piernas y esta vez vi perfectamente sus bragas rojas casi transparentes que dejaban ver su mata de pelo negro y abundante. En ese momento me acojoné, en serio, me acojoné y dije que había terminado de medir y me tenía que marchar y me fui, pese a la insistencia de Rosa de que tomara algo. Cuando salí de su casa y pasados unos instantes me dije a mi mismo que era tonto, que si Ella quería lío porque no me aprovechaba y con ese pensamiento llegue a mi casa y me tuve que hacer una paja pensando en las bragas rojas de Rosa. Estuve varios días dándole vueltas al asunto, días que estuve fabricando el cierre del balcón y una tarde la llamé por teléfono y le dije que necesitaba ir a su casa para comprobar una de las medidas, pero me dijo que no podía ser porque tenía que salir y que fuera al otro día por la mañana más o menos a la hora de la primera vez. Así lo hice y antes de entrar me dije, que tenía que buscar la forma para no irme de allí sin follármela, sin imaginar que sería Ella la que me follaría a mi, porque cuando abrío la puerta me recibió con una camisa de dormir transparente que dejaba un par de tetas impresionantes y las susodichas bragas rojas. Ni que decir tiene que me quede de piedra y Ella me dijo: n Hola Rafa, ¿te vas a quedar ahí en la puerta como un tonto o vas a entrar a echarme un buen polvo? Por fin pude reaccionar y le dije: n Por supuesto que voy a entrar, Rosa, Tía Buena. Y entré. En este punto quiero decir que en las relaciones sexuales a mi me gusta que me seduzcan, que preparen la situación, pero una vez que eso está en marcha soy yo el que lleva la iniciativa. Así que entré, cerré la puerta, tiré las herramientas que llevaba y abracé a Rosa dándole un morreo de campeonato y subiéndole la camisa empecé a sobarle el culo y a restregar mi polla sobre Ella que a estas alturas ya estaba con una erección impresionante; Y así durante unos minutos, hasta que Rosa me dijo: n Espera un momento, vamos a mi cama. Así lo hicimos y cuando llegamos yo me quite la ropa mientras Ella hacía lo mismo, aunque cuando fue a quitarse las bragas le dije que se las dejara que yo se las quitaría. La coloqué boca arriba y me puse a acariciarle las tetas que si yo intuía que eran impresionantes, me quede corto pues eran unas tetas grandes, pero al mismo tiempo firmes y con unos pezones grandes y oscuros. Seguidamente, fui bajando con mi lengua por todo su vientre hasta llegar a las bragas rojas, las cuales olí y por el olor supe que Rosa se encontraba completamente mojada y empecé a acariciarle el coño pero siempre por encima de la braga, con lo que cuando pasó unos minutos me dijo: n Por favor Rafa, quítamelas y cómeme el coño. n Tranquila Rosa, que te voy a hacer una comida de coño como nadie te ha hecho nunca, ya que a mi me encanta hacerlo. Acto seguido le baje las bragas y abrí aquella almeja que estaba completamente encharcada y olía a hembra y le metí dos dedos por la vagina mientras le acariciaba el clítoris con la lengua y podeis estar seguro de que le gustaba pues no paraba de decir: n Siiiiiiiii, me gusta, Siiiiii por favor Rafa no pares. Joder que bien lo haces, que lengua tienes , siiiiiiii Pasados unos minutos y sabiendo que si no paraba se correría, me levante y me puse a horcajadas en su cabeza diciéndole: n Ahora, vas a ser tan buena conmigo como yo lo he sido contigo, quiero que me chupes la polla y después me las pajees con tus tetas. n Por supuesto, contestó, ven aquí Rafa que vas a saber lo que es una buena mamada. Me cogío la polla con ambas manos y comenzó a acariciarme el capullo con su lengua y labios, al mismo tiempo que me menaba la polla con las dos manos y por supuesto yo estaba encantado y excitadísimo: n Joder Rosa que bien lo haces, me encanta como te comes mi polla, ahora quiero que te la tragues entera. Y así lo hizo, se la metió entera varias veces y después me dijo: n Ahora ponla entre mis tetas que te voy a hacer una cubana, que te encantará n De acuerdo, dije y al instante tenía la polla perdiéndose entre esas dos tetas macizas, claro que no durante mucho tiempo porque estaba para reventar, así que le dije: n Espera Rosa, cariño espera que como sigas así me voy a correr y aunque estoy deseando hacerlo antes quiero follarte ese coño tan rico que tienes. n Por supuesto, me contestó, en ¿que crees que he estado pensando todos estos días? En el momento en que metieras tu polla en mi almeja caliente.¿Cómo quieres que me ponga? n Cuando Practico sexo me gusta cualquier posición, pero las que más me gustan son aquellas en meto mi polla por detrás, así que ponte a cuatro patas que te voy a follar. Rápidamente Rosa se puso a cuatro patas, yo me puse de rodillas y antes demeterle la polla, le abrí el coño y le lamí toda la raja y el clítoris lo que hizo que gritara de gusto: n ¡Que bueno, me encanta, siiiiiiiiiii, sigue Rafa campeón que buen amante eres. Después, cogí mi polla y la guié hasta la entrada de la vagina y con solo golpe de riñones se la metí entera y empeze a follarme a Rosa con un ritmo frenetico que hizo que estuviera a punto de correrme, por lo que paré y me eche en la cama diciéndole a Rosa que se montara encima mío de espaldas para metérsela por detrás. n Ahora mismo, contestó, y subiéndose encima mío y cogiendo mi polla con su mano se la metió hasta el fondo en el coño y empezó, esta vez a follarme ella a mí. Yo veía entrar y salir mi polla de su chocho y como se llenaba mi vientre de sus jugos con lo que le dije: n Rosa, ¿quieres correrte ya? n Sí, pero no así, quiero correrme en tu boca, quiero que comas el coño hasta dejarme seca. Y se dio la vuelta y abriéndose de piernas se colocó sobre mi cara y se abrió el chocho todo lo que pudo, con lo que yo me puse a comérselo, hasta que al minuto note como le venía el orgasmo: n Siiiiiiii, me corro, siiiiiiiii ya me viene, ya, siiiiiiiiii joder, joder que bueno que bien me lo haces, siiiiii, no pares, no pares ahora que me viene otro, siiiiiiii Ahhhh, así, así,........ siiiiiiiiiiiiiiii Ya, yaaaaaaaaa. Y cayo encima mío con todo el peso tuviendo que apartarla porque casi me asfixia. Pasados unos segundos cuando recuperó el aliento, me dijo: n Ahora quiero que te corras en mi boca, que me voy a tragar todo tu leche. A lo que yo le contesté que nunca lo había hecho y que no sé si me sería agradable y me gustaría, pero no me dio tiempo a hablar más pues Rosa ya me había cogido la polla y me la estaba chupando con un ritmo frenético, con lo que en poco tiempo estuve a punto para correrme, así que le dije: n Para, Rosa para que me voy a correr n Pues correte, sí correte que quiero tu leche, venga. Y ya no pude aguantar más, me corrí, ya lo creo que me corrí, que pedazo de corrida, jamás había echado tanta leche y Rosa no se perdió ni una mijita siquiera, se lo trago todo, al igual que se tragó mi polla otra vez, cuando termine. n Rosa, es la primera vez que me corro en la boca de una mujer, ya que a mi mujer no le gusta y nunca lo hemos hecho. n Yo también tengo que confesarte una cosa y es que, a mi marido no le gusta comerme el coño, por eso he querido correrme así. n Y ¿Qué te ha parecido? n Que ¿qué me ha parecido? Fantastico, ya me estoy excitando otra vez de pensarlo, dijo mientras me cogía la mano y la guiaba hasta su almeja, que seguía humeda. n Pero eso es otra historia, que contaré más adelante. |