APUROS EN LA PLAYA - III


Después de los apuros en la playa.... 

 Como resumen de nuestra jornada informaremos que habíamos asistido mi mujer y yo al rodaje de una peli porno casera de unos amigos, yo como cámara y ella como directora, con la escena fuerte de la primera sodomía de nuestra amiga.
 Camino a casa Inés iba poniéndome de nuevo a tono, me tocaba por debajo del bañador y empezó a masturbarme. Reconocemos que es peligroso conduciendo, pero por la autovía y despacito no pierdo mucho la concentración. Ella que en todo el día no se había quitado el tanguita en la playa se lo quitó en el coche y como quiera que era aún de día pude ver el por qué no se lo había quitado. Se lo depiló al cero. En catorce años que llevamos juntos nunca accedió a depilárselo al cero y ahora ... Eso hizo que aligerara el paso para llegar cuanto antes a casa. Vivimos apartado del centro y ya estaba casi anocheciendo por lo que paré en una gasolinera a limpiar el coche en un tunel de lavado.
 Puse el lavado más largo, con superespuma y yo que se, el caso es que duró cerca de 10 minutos, por lo que aproveché para hacerle un lavado yo a Inés. Su olor, su sabor salado del agua del mar y los jugos de su excitación al ver a nuestro amigo sodomizar a  su novia, hizo que casi no me diera cuenta de que el coche ya estaba fuera del tunel cuando ella se corrió. Sin ponerse nada debajo llegamos a casa ya de noche, y subió por las escaleras sólo con una camiseta de playa. Vivimos en un bloque en el que solo tiene tres plantas con dos vecinos y solo está ocupado aparte del nuestro, el vecino de abajo. Así que al llegar a la segunda planta, Inés me devolvió la faena. El vecino de abajo sacó a pasear a su perro pero nosotros nos escondimos un poco ya que si miraba para arriba, nos podía ver. La excitación del lugar y las escenas vividas ese día hizo que me corriera rápidamente, además Inés es una experta mamadora y sabe como sacarme todo el jugo.
 Al llegar a casa decidimos ducharnos juntos y en la ducha empezamos a besarnos y nuevamente empalmado, cogí la alcachofa de la ducha y dirigí el chorro directamente al conejito pelón de Inés, lo cual le resultaba muy placentero ya que empezó a masturbarse con un peine de madera que tiene un mango bastante fálico. Ella nunca ha querido introducirse objetos extraños, pero la visión de su amiga con el plátano metido dentro hizo que lo probara. Casi sin secarnos salimos de la ducha y me pidió que saliéramos a la terraza. Vivimos en el tercero derecha y nadie en el izquierdo así que podemos tomar el sol en bolas ya que no hay bloques enfrente ni al lado, por lo que nadie puede vernos.
 Ya en la terraza, tumbados en el suelo, empezamos un 69 con la ayuda del peine fálico. Le pregunté a Inés si me dejaría sodomizarla (sólo me ha dejado un par de veces y la puntita nada más) y me dijo que adelante pero con cuidado. Saliva va saliva viene, que le introduje un dedito. Se tumbó encima mía y empezó a cabalgarme como si fuera una jineta, el fresquito de la noche y el ruido de los vecinos por el parque hacía que nos excitáramos más. Ella no paraba , arriba abajo, arriba abajo, pero yo aguantaba ya que quería poseerla por detrás. Al fín paró, había tenido un nuevo orgasmo y cayó apoyada en mi pecho, exhausta, sin aliento y satisfecha. Yo mientras con un dedo le lubricaba el culito, lo impregnaba de jugos y lo frotaba en su agujerito, hasta que en esa postura en la que ella controlaba, puse mi punta en su boquete y con bastante esfuerzo logré meter unos dos o tres centímetros. Me pidió que parara, que le molestaba así que cambiamos de postura, ella a cuatro patas y yo detrás. Jugueteé un poquito, frotando mi capullo contra su culito y ensalivándolo bastante para que se lubricara bien. El segundo intento fue mejor, introduje todo el capullo, pero al ver que mostraba dolor, dejé de empujar. Inés me pidió que tal y como estaba me corriera dentro de su culo, que quería sentir mi leche dentro de su recto, así que empezó a moverse lentamente con cuidado para que no la penetrara más, acariciándome los testículos, masturbándome suavemente hasta que solté la descarga dentro de su culo, pude ver como se derramaba por fuera y se deslizaba hasta su coñito afeitadito. Me pidió que le lamiera todo, que saboreara mi propio semen, y así lo hice. Al principio me dio reparo, pero luego he de admitir, que si ella se lo traga, yo no soy quien para negarme a tragármelo yo, lo lamí todo , no dejé ni gota y junté mi boca con su boca intercambiando flujos y sabores. Y eso me excitó de nuevo, otra vez pedía guerra, ni yo ni Inés nos lo podíamos creer, parecíamos insaciables, actores pornos. Entramos en casa y la puse a cuatro patas, peor esta vez por delante. Entró con toda facilidad y empecé a empujar, lento , más rápido, más fuerte, de derecha a izquierda dibujando un ocho con mi culo, sacándola entera y restregándola por sus labios, clítoris, culo y volviéndola a meter, parando un poco para que la sienta en su interior y por fin una pequeña descarga de semen en su interior. 
Acabamos rendidos y durmiendo como lirones, pensando en nuestro próximo encuentro morboso y en nuestros amigos porno actores con los cuales habíamos vuelto a apostar. El resultado de la apuesta en el próximo relato.

  chenchoygadita@hotmail.com