RELATO

 

LILIANA Mi cuñada parte 2
de Eltoro Maduro (eltoromaduro@hotmail.com)

Después de esa inolvidable noche con Liliana, continúe esa semana tratando
de no pensar en ella y centrarme en mi vida con mi esposa, es fácil sostener
una relación con Mariana (mi esposa), sabiendo que tuve relaciones con su
hermana. Lo peor de todo era que no tenía complejo de culpa, quería seguir
comiéndome a las dos, y si es posible hacer un trío, poder disfrutar a las
dos hermanitas al tiempo, pero como? Esa era la pregunta que me daba vueltas
en la cabeza.

Ese viernes, Liliana me llamó a la oficina esta seria y me dijo que quería
hablar conmigo, pensé noooo ahora si se empeoro las cosas, me va a decir que
fue un error, que no debió suceder que no volvería a pasar, en efecto fui a
su apartamento, salí mas temprano de la hora acostumbrada para no despertar
sospechas con Mariana. Cuando llegue a su puerta, me dijo la temidas
palabras, mira Miguel Angel, lo he pensado, tengo complejo de culpa, fue
un….. Antes de que terminara la interrumpí, le dije que no me dijera que
había sido un error, porque yo no lo consideraba así, para mi si bien no fue
lo mejor, lo más santo, fue lo deseado, intente acercarme, pero se alejo,
entre, (puesto que ella no quería ni que entrará a su apartamento), lo cogi
con fuerza y le dije, mírame a los ojos y dime que quieres que no vuelva a
pasar?, ella empezó a llorar, no decía nada, para mí fue suficiente y la
bese, una y otra vez, sentía como de nuevo si iba calentando, diciéndome,
no, no por favor, no ves que me vuelves loca, que se que esta mal, no ves
que…. No la deje terminar, la bese con pasión, mientras mi mano apretaba uno
de sus senos

Sentía su respiración entrecortada y como empezaba a responder a mis
estímulos, su falda apretada no fue un obstáculo, abrí su blusa con
violencia, mientras soltaba su falda con maestría, sus gemidos me decían
comete a esta puta, si lo haces, la tendrás para siempre, su pasión se
desbordo, otra vez vi. la pasión en sus ojos, su manera de morder, sus manos
abriéndose paso en mi camisa, para acariciar mi pecho y su ahhh, oohhhhhh,
con eso sabía que la tenía en mi poder. Le decía Liliana de verdad vas a
dejarme, de verdad no quieres que te vuelva a meter esta verga en esa
chochita, dímelo, dímelo,, sus brasier había cedido y me dedique a chupar
sus pezones, grandes y duros, a oír sus gemidos, volví a fijarme en sus
tangas (y tengo que decir que la muy perra usa unas tangas sexis, uno hilos
dentales que se pierden en ese inmenso culo) esto me puso la verga como para
partir cocos.

Mientras chupaba sus pezones, le metí el dedo en su chochita y lo empecé a
mover salvajemente, ella no pudo más y grito, nooooooo, no quiero dejarte,
quiero que me poseas, que lo metas por todos lados, soy tuya, así la
sociedad y mi moral me condenen, dicho esto se safo y se dirigió a mi
pantalón, lo soltó como una maestra y agarro entre sus manos mi verga, que a
estas alturas parecía una barra de acero, se lo metió de una en su boca, no
hubo tiempo para lengüeteadas, lo quería adentro, todo, lo intento, pero no
se lo pudo meter todo, lo empezó a chupar como una zorra, como un tetero al
cual quería sacarle toda la leche, la agarre por su cabello negro y se lo
intente meter todo, casi se ahoga, mientras le decía perra, ahora vas a ver,
con que querías dejarme, pues te lo voy a meter hasta la nuca, para que te
quede el sabor a mi, para que veas que me perteneces.

Después de esa mamada monumental, la levante y la lleve a la cama, le quite
las tangas y le levante las piernas, sus rodillas tocaban sus orejas, y se
lo metí de una, con fuerza, grito, esta posición le permite al hombre
metérselo todo y ella podía verlo todo como entraba y como salía, en este
movimiento, bajo su mano y empezó a ayudarse con el dedo, esto me lo
enderezo y me arrecho más, ves a la cuñada hacer esto, me excitaba y le
decía a cada arremetida, con que me vas a dejar perra, ella suspiraba se
quejaba y me decía no perdón mi amor, pero quería saber si te podría dejar y
no, soy tuya y que coma mierda el mundo, dame clavame más o me encanta en
esta posición la siento en la nuca cuando me la metes, estás cada día más
rico, así le fui dando verga hasta que tuvo otro de sus orgasmos, cansada
pero con ganas, se voltio y me ofreció su culo.

Me decía quiero de nuevo sentir que me partes, que me esta dando verga mi
hombre, a lo que yo obviamente no me hice de rogar, salivita en la verga y
adentro, el grito fue tenaz pero esta vez lo acepto, con algunas maldiciones
pero con mas ganas que dolor, eso, así parteme, dame mas dame más ooooooHo,
eso o perro, dame parteme el culo hazme tuya, yo aproveche para seguir dando
dedo, en esas estaba cuando vi. En la mesa de noche un collar de pepas, me
acorde de esos collares para el sexo, y pensé, por que no, a esta perra se
lo meto en el culo y le voy a dar por delante de tal manera que cuando de
venga se lo saco del culo haber que pasa. Cuando se lo saque y me vio coger
el collar dijo que haces, le dije te voy a enseñar una cosa para que te
pegues a mi, esta vez estaba entregada y no dijo nada el collar de casi
metro cincuenta (de esos que se dan vueltas), lo recibió todo sin quejas en
su culo abierto por la mano de verga que le había dado. Cada bolita adentro
un gemido. Me decía eres un hideputa pervertido, pero yo, yo soy una perra
por dejarme llevar.

Con el collar adentro, le empecé a dar clavo nuevamente, Liliana me miraba,
gemía, gritaba, emocionado besaba sus senos, mordisqueaba su cuello, cuando
la sentí venir, le hale parte del collar, fue increíble, esa mujer casi se
desmaya, le saque mi verga y la hice que la chupara mientras sacaba poco a
poco otra parte del collar, otra vez, lo increíble vi. como botaba un
liquido pegajoso y consistente, se esta viniendo como loca, gemía y mientras
chupaba, se estremecía con las pepitas saliendo de su culo, no pude más
estalle, le heche el semen en su boca en sus tetas y hale lo que quedaba
esto fue lo máximo, grito de la emoción mientras trataba de recoger toda la
leche para tomársela, parecía comiendo algo muy rico, chapándose con delicia
cada dedo donde tenía semen, esta mojada por sus fluidos y por mi esperma,
cansada y agotada se quedo pegada a mis piernas y acariciando
interminablemente mi verga, tiempo después sin mediar palabra, me llevo al
baño, nos duchamos y después se puso de nuevo a mamar mi verga, me la estaba
parando de nuevo cuando me dijo, Miguel Angel, yo no te puedo dejar y no te
voy a dejar, pero tu tampoco lo vas hacer.

Esto me dejo en seco, le dije pero te olvidas que somos casados que dirá
Luis tu esposo y Mariana, no te preocupes Luis se demora en Canadá un año
así que tengo tiempo para ver como hacemos, y sino pues seguimos a
escondidas, lo importante es que este, besándome la verga, no me falte. En
esos momentos sonó el celular, salí corriendo, era mariana, que me decía a
que hora salía, que estuvo charlando con unas amigas de sexo y que estaba
tan caliente que me necesitaba.

En la próxima….. un polvazo con mi mujer y los planes para el trio.

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