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Después de esa inolvidable noche con Liliana, continúe
esa semana tratando
de no pensar en ella y centrarme en mi vida con mi esposa, es
fácil sostener
una relación con Mariana (mi esposa), sabiendo que tuve
relaciones con su
hermana. Lo peor de todo era que no tenía complejo de
culpa, quería seguir
comiéndome a las dos, y si es posible hacer un trío,
poder disfrutar a las
dos hermanitas al tiempo, pero como? Esa era la pregunta que
me daba vueltas
en la cabeza.
Ese viernes, Liliana me llamó a la oficina esta seria
y me dijo que quería
hablar conmigo, pensé noooo ahora si se empeoro las cosas,
me va a decir que
fue un error, que no debió suceder que no volvería
a pasar, en efecto fui a
su apartamento, salí mas temprano de la hora acostumbrada
para no despertar
sospechas con Mariana. Cuando llegue a su puerta, me dijo la
temidas
palabras, mira Miguel Angel, lo he pensado, tengo complejo de
culpa, fue
un….. Antes de que terminara la interrumpí, le
dije que no me dijera que
había sido un error, porque yo no lo consideraba así,
para mi si bien no fue
lo mejor, lo más santo, fue lo deseado, intente acercarme,
pero se alejo,
entre, (puesto que ella no quería ni que entrará
a su apartamento), lo cogi
con fuerza y le dije, mírame a los ojos y dime que quieres
que no vuelva a
pasar?, ella empezó a llorar, no decía nada, para
mí fue suficiente y la
bese, una y otra vez, sentía como de nuevo si iba calentando,
diciéndome,
no, no por favor, no ves que me vuelves loca, que se que esta
mal, no ves
que…. No la deje terminar, la bese con pasión,
mientras mi mano apretaba uno
de sus senos
Sentía su respiración entrecortada y como empezaba
a responder a mis
estímulos, su falda apretada no fue un obstáculo,
abrí su blusa con
violencia, mientras soltaba su falda con maestría, sus
gemidos me decían
comete a esta puta, si lo haces, la tendrás para siempre,
su pasión se
desbordo, otra vez vi. la pasión en sus ojos, su manera
de morder, sus manos
abriéndose paso en mi camisa, para acariciar mi pecho
y su ahhh, oohhhhhh,
con eso sabía que la tenía en mi poder. Le decía
Liliana de verdad vas a
dejarme, de verdad no quieres que te vuelva a meter esta verga
en esa
chochita, dímelo, dímelo,, sus brasier había
cedido y me dedique a chupar
sus pezones, grandes y duros, a oír sus gemidos, volví
a fijarme en sus
tangas (y tengo que decir que la muy perra usa unas tangas sexis,
uno hilos
dentales que se pierden en ese inmenso culo) esto me puso la
verga como para
partir cocos.
Mientras chupaba sus pezones, le metí el dedo en su
chochita y lo empecé a
mover salvajemente, ella no pudo más y grito, nooooooo,
no quiero dejarte,
quiero que me poseas, que lo metas por todos lados, soy tuya,
así la
sociedad y mi moral me condenen, dicho esto se safo y se dirigió
a mi
pantalón, lo soltó como una maestra y agarro entre
sus manos mi verga, que a
estas alturas parecía una barra de acero, se lo metió
de una en su boca, no
hubo tiempo para lengüeteadas, lo quería adentro,
todo, lo intento, pero no
se lo pudo meter todo, lo empezó a chupar como una zorra,
como un tetero al
cual quería sacarle toda la leche, la agarre por su cabello
negro y se lo
intente meter todo, casi se ahoga, mientras le decía
perra, ahora vas a ver,
con que querías dejarme, pues te lo voy a meter hasta
la nuca, para que te
quede el sabor a mi, para que veas que me perteneces.
Después de esa mamada monumental, la levante y la lleve
a la cama, le quite
las tangas y le levante las piernas, sus rodillas tocaban sus
orejas, y se
lo metí de una, con fuerza, grito, esta posición
le permite al hombre
metérselo todo y ella podía verlo todo como entraba
y como salía, en este
movimiento, bajo su mano y empezó a ayudarse con el dedo,
esto me lo
enderezo y me arrecho más, ves a la cuñada hacer
esto, me excitaba y le
decía a cada arremetida, con que me vas a dejar perra,
ella suspiraba se
quejaba y me decía no perdón mi amor, pero quería
saber si te podría dejar y
no, soy tuya y que coma mierda el mundo, dame clavame más
o me encanta en
esta posición la siento en la nuca cuando me la metes,
estás cada día más
rico, así le fui dando verga hasta que tuvo otro de sus
orgasmos, cansada
pero con ganas, se voltio y me ofreció su culo.
Me decía quiero de nuevo sentir que me partes, que me
esta dando verga mi
hombre, a lo que yo obviamente no me hice de rogar, salivita
en la verga y
adentro, el grito fue tenaz pero esta vez lo acepto, con algunas
maldiciones
pero con mas ganas que dolor, eso, así parteme, dame
mas dame más ooooooHo,
eso o perro, dame parteme el culo hazme tuya, yo aproveche para
seguir dando
dedo, en esas estaba cuando vi. En la mesa de noche un collar
de pepas, me
acorde de esos collares para el sexo, y pensé, por que
no, a esta perra se
lo meto en el culo y le voy a dar por delante de tal manera
que cuando de
venga se lo saco del culo haber que pasa. Cuando se lo saque
y me vio coger
el collar dijo que haces, le dije te voy a enseñar una
cosa para que te
pegues a mi, esta vez estaba entregada y no dijo nada el collar
de casi
metro cincuenta (de esos que se dan vueltas), lo recibió
todo sin quejas en
su culo abierto por la mano de verga que le había dado.
Cada bolita adentro
un gemido. Me decía eres un hideputa pervertido, pero
yo, yo soy una perra
por dejarme llevar.
Con el collar adentro, le empecé a dar clavo nuevamente,
Liliana me miraba,
gemía, gritaba, emocionado besaba sus senos, mordisqueaba
su cuello, cuando
la sentí venir, le hale parte del collar, fue increíble,
esa mujer casi se
desmaya, le saque mi verga y la hice que la chupara mientras
sacaba poco a
poco otra parte del collar, otra vez, lo increíble vi.
como botaba un
liquido pegajoso y consistente, se esta viniendo como loca,
gemía y mientras
chupaba, se estremecía con las pepitas saliendo de su
culo, no pude más
estalle, le heche el semen en su boca en sus tetas y hale lo
que quedaba
esto fue lo máximo, grito de la emoción mientras
trataba de recoger toda la
leche para tomársela, parecía comiendo algo muy
rico, chapándose con delicia
cada dedo donde tenía semen, esta mojada por sus fluidos
y por mi esperma,
cansada y agotada se quedo pegada a mis piernas y acariciando
interminablemente mi verga, tiempo después sin mediar
palabra, me llevo al
baño, nos duchamos y después se puso de nuevo
a mamar mi verga, me la estaba
parando de nuevo cuando me dijo, Miguel Angel, yo no te puedo
dejar y no te
voy a dejar, pero tu tampoco lo vas hacer.
Esto me dejo en seco, le dije pero te olvidas que somos casados
que dirá
Luis tu esposo y Mariana, no te preocupes Luis se demora en
Canadá un año
así que tengo tiempo para ver como hacemos, y sino pues
seguimos a
escondidas, lo importante es que este, besándome la verga,
no me falte. En
esos momentos sonó el celular, salí corriendo,
era mariana, que me decía a
que hora salía, que estuvo charlando con unas amigas
de sexo y que estaba
tan caliente que me necesitaba.
En la próxima….. un polvazo con mi mujer y los
planes para el trio.
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